Nuestro poder en la reflexión.

Think by Heather

“Vive tratando de realizar muchas de las cosas que siempre has soñado, y no te quedará tiempo para sentirte mal” – Richard Bach

Siendo día de celebración, para daros las Gracias a cada uno de vosotros que me leéis, que compartís, que además tenemos sinergias continuadamente en las redes sociales, daros las gracias por haber superado las 200.000 visitas del mismo blog, no esperaba que en tan poco tiempo, lo lográramos,  ha sido realmente un viaje durante esto 3 años, desde que lo empecé el pasado 8 de abril del 2013 hasta día de hoy, dónde hemos ido aprendiendo todos de todos.

Este es sólo un canal de un aprendiz en continuo aprendizaje, dónde he tenido la oportunidad de ir licuando las ideas, esto me ha mantenido que en los 4 años últimos, mientras ejercía un trabajo físico, pudiera hacer un trabajo mental, para los que no me conozcáis o me estáis conociendo,  incluso para los que bienvenidos, que justo ahora empezamos a conocernos, me gusta leer, sobre todo compartir, casi de la misma mano que empecé a escribir, empecé a seleccionar artículos, que desde mi humilde opinión, me parecían muy interesantes para la comunidad, elegí esta aplicación, porque sabía que a la hora de compartir, no se quedarían en un Tweet lanzado al azar, esto va mucho más allá.

La selección, la base en la gestión o curación de contenidos que pudieran ser útiles de algún modo para todos vosotros, por ello en el mismo blog, incluí el time line de Twitter, para que quien estuviera navegando pudiera acceder al mismo y siguiera creciendo junto a mí, para que todos crezcamos. La aplicación, muchos que me conocéis en otra red, como es Twitter, se llama Scoop it, aquí os dejo el enlace para que podáis gozar de las 2-3 horas diarias que he dedicado estos 3 años últimos, hurgar, leer y sobre compartir, la difusión del conocimiento forma parte de nuestro aprendizaje.

El aprendizaje empieza por nosotros mismos, por querer salir de una zona “pre establecida” que algunos la llaman la zona de confort, os aseguro que mis últimos años no la he pisado, ahora termino una etapa profesional, sin apenas margen de maniobra como otras veces, miro a los lados, miro hacia atrás, recuerdo cada instante, cada experiencia, cada escrito, casi cada lectura, cada feed back, sigo mirando hacia el frente, sin perder ni un momento el horizonte, llevaba meses acumulados de agotamiento y de desgaste, pero tranquilos, que hay temas ya escritos, programados, no sé si ya serán cada semana como lo han estado siendo desde poco antes del año 2015 y que hasta ahora no he parado, de ir alimentando tanto el blog como a todos nosotros, con temas diferentes o relacionados, sobre experiencias, lecturas, pensamientos o todo en su conjunto.

Esto me ha llevado a un punto de reflexión, por el cual podríamos hacer juntos una vez más, conocer el poder de la reflexión y el aprendizaje del mismo.

A veces la vida se presenta con muchos imprevistos, con muchos cambios, hemos aprendido a gestionar el cambio, a mirar que a veces la vida no nos sonríe como nosotros quisiéramos vivirla, pero como tiempo anterior en una entrevista que me hicieron, si la vida no te sonríe, sonríele tú a la vida.

Cuando pensamos en la palabra “reflexión”, por lo general lo primero que pensamos en nuestro reflejo delante de un espejo. Después de todo, lo usamos como parte de nuestra rutina normal cada  mañana al despertar. Caminamos hacía el baño y nos miramos en el espejo. Lo hacemos, por costumbre, para ver “cómo nos vemos”, para ayudarnos a mejorar nuestro aspecto frente a nuestro día que tenemos por delante.

Los espejos son herramientas útiles en nuestro día a día, para ponernos de frente con nosotros mismos. En un corto periodo de tiempo de reflexión, obtenemos información acerca de nosotros mismos, que nos ayuda a tener un día más o menos bueno y agradable. La mayoría de nosotros se pierda tener un espejo alrededor, y algunos tal vez no pensaría que podrían vivir sin uno.

Me desconcierta que, si bien utilizamos el poder de la reflexión delante de un espejo como si fuera nuestra herramienta; muy pocos de nosotros, utilizamos con demasiada poca frecuencia, los mayores poderes que la reflexión nos puede aportar en nuestras vidas para alcanzar algo mejor, o algo bueno. En otras palabras, utilizamos un espejo para mejorar nuestra apariencia externa, pero no lo utilizamos como herramienta de reflexión que nos mejoren desde el interior, en nuestras mentes y comportamientos.

Como profesionales y personas que queremos hacer o marcar una diferencia,  para intentar alcanzar nuestras metas, es decir, lograr más, que de hecho, queremos dar rienda suelta a nuestro potencial, necesitamos ser aprendices en aprendizaje continuado. Y para ser aprendices en aprendizaje continuado, es decir, más eficaces, aprendemos a aprender para aprovechar el poder de  nuestra reflexión.

Nuestras experiencias son un “Aprendizaje”.

La mayor parte de nuestras profundas creencias e ideas sobre el aprendizaje provienen de nuestras experiencias en la escuela. En la escuela, en su mayor parte, la reflexión no jugó un gran papel en el proceso de nuestro aprendizaje, es decir el aprendizaje de nuestro ser, de nosotros mismos. Siempre estábamos aprendiendo materias y más materias educativas o conocimiento, dado que, nos pasábamos el día resolviendo el siguiente tipo de problema que nos pedían de aprender. Rara vez nos preguntamos a la hora de mirar hacia atrás, para revisar nuestras experiencias para ayudarnos a mejorar o aprender más, y así poder encarar el futuro, este futuro volátil, lleno de incertidumbres, incluso con miedos provenientes de lo externo o de lo propio interno. Nos ponemos a prueba en lo que hemos aprendido, analizamos el grado del resultado, para luego pasar al siguiente tema.

Debido a que desde nuestra formación y nuestra experiencia podemos aprender de las mismas, así es como mucha gente camina a través de sus vidas. El hacer un trabajo,  el que queramos conseguir un buen resultado, pasar a la siguiente tarea o evento, sin mirar hacia atrás en lo que hacíamos, y si queremos mirar será para ver lo que hemos aprendido.

Es este tipo de reflexión que estamos hablando es sobre: un proceso de pensar de forma sistemática, tal vez si escribimos sobre lo sucedido, con el objetivo de transformar la experiencia en conocimiento, podremos utilizar este mismo conocimiento frente a todo tipo de situaciones futuras que nos puedan surgir.

¿Cómo lo hacemos?

En su forma más simple, lo que reflejamos es sólo una forma de pensar sobre lo que nos ha ocurrido. La reflexión no significa buscar la culpa, culpables o buscar en nuestros pensamientos acciones que nos puedan llevar a tener remordimientos. Nos será más valioso, cuando tratemos de observar los acontecimientos en una sola observación y nuestros resultados. En general, nuestra reflexión será más valiosa a la hora de pensar y contestar este tipo de preguntas:

  • ¿Qué nos ha sucedido (tanto en el proceso como en los resultados finales)?
  • ¿Cómo nos sentimos al respecto?
  • ¿Por qué sucedió de esta manera? ¿Por qué hicimos esa acción? ¿Qué contribuyó a que obtuviéramos estos resultados?
  • ¿Cómo esta acción nos recuerda a otras situaciones? ¿Es similar esta acción a alguna de nuestro pasado?
  • ¿Qué vamos hacer ahora, de forma diferente, para encarar el futuro?

Estas preguntas forman parte de nuestra columna vertebral de aprendizaje reflexivo, y por ello eficaz. Los resultados que obtengamos en las respuestas que sinceramente nos habremos respondido, nos ayudarán a ver en las acciones y los resultados, desde una variedad de ángulos, pero nos llevarán a la pregunta más importante: “Sabiendo lo que sabemos ahora, ¿qué vamos a realizar de manera diferente?”

¿Cuándo lo podemos hacer?

Como reflejo puede ser una parte de nuestra rutina diaria, como nos miramos delante del espejo. Podemos reflexionar sobre el día anterior, y ver cómo podemos aplicar las lecciones aprendidas para que podemos encarar el día siguiente. Puede tomarnos un buen tiempo para reflexionar sobre un proyecto o sobre una acción, o día específico. Una vez que tengamos el patrón básico de preguntas en nuestra mente, podemos reflexionar incluso antes de irnos a la cama, en nuestro trayecto de camino hacia dónde queremos ir, de camino al trabajo, mientras hacemos ejercicio, o en algún otro momento en que estemos haciendo las cosas rutinarias que no requieran que nuestra atención mental de forma completa.

Bug on the wall by Sarah Klockars-Clauser

También podemos decidir cuando queremos empezar para reflexionar, por ejemplo mientras estamos sentados leyendo algo. Escribiendo nuestras observaciones es una forma muy poderosa para solidificar y capturar nuestro aprendizaje. Si esto suena interesante, para nosotros, o si ya diario deseamos ajustar cómo utilizamos este tiempo, puede ser incluso, fantástico. Lo principal es que, si bien necesitamos una disciplina para iniciar el hábito de la reflexión, el tiempo está disponible en nuestro día a día, para  hacer esto sin volver a crear  de nuevo toda una rutina, cuando os hablaba en el liderazgo y las artes marciales, hablamos de rutina, si hablamos de que aprendizaje es continuado, termina siendo como una rutina, si esta rutina la damos por programada, la llegaremos hacer toda de forma sistemática, casi por automatismo.

La fuente de nuestra energía.

La experiencia puede ser nuestro mejor maestro. Pero no es como  cuando teníamos los maestros que tuvimos en la escuela. Nosotros seremos  nuestros propios maestros Llegamos a ser nuestro propio profesor cuando damos un paso atrás y reflexionamos sobre todo lo acontecido que nos haya provocado que estemos reflexionando.

Todos hemos conocido o sabemos de alguien que ha trabajado o trabaja en el mismo trabajo durante 20  o X años, pero debido a que no habíamos aprendido de nuestros éxitos y fracasos, tenemos “un año de experiencia, veinte veces.” La reflexión es cómo aprovechar esta experiencia y  si le damos la vuelta de un año de experiencia de veinte veces dentro de una base rica de experiencia de veinte años, puede ser un punto interesante a partir, para que veamos que hemos realizado, como podemos mejorar, que hemos aprendido para poder subir a niveles cada vez más altos de profundas reflexiones y sobre todo de aprendizaje.

Al igual que mirarnos en el espejo cada mañana o cada noche, el pensamiento reflexivo puede ser un hábito. Nos ayudará a “nos vemos mejor” para que después de decidamos sobre lo que vamos a hacer, (al igual que presumiblemente, nos puede mejorar nuestro aspecto, después de la mejora de lo que nos vemos frente al espejo, dentro de nosotros), mejoraremos como consecuencia de toda la reflexión y aprendizaje continuado que haremos estado haciendo a lo  largo del camino.

No sé si ha llegado a su fin, no sé si la incertidumbre de este mundo en estado V.U. C.A.  (Volatility, uncertainty, complexity and ambiguity = Volátil, incertidumbre, complejo y ambiguo), dónde nos llevará tanto a vosotros como a mí, pero ahora si sé dónde estoy, vuelvo a saber dónde empiezo de cero, no ha sido ni creo que será la primera vez que empiece de nuevo desde el punto de partida, desde 0, pero a diferencia de las anteriores veces, vuelvo a tener la experiencia a mis espaldas, el aprendizaje continuado, vuelvo a planificar que rutina voy a emprender de nuevo. Este post lo tenía en su esquema para hablar sobre ello para de aquí a 7 semanas, pero este pasa a ser hoy el prioritario.

A veces, vale hacer un alto en el camino, para reflexionar, tomarnos nuestro tiempo, para poder ver las cosas desde todos los ángulos habidos y por haber, y así de esta forma iremos todos hacía adelante, agradeciendo siempre a todas las personas, acordaros un simple gesto le puedes cambiar el día a una persona, por pequeño que sea, aunque sea un 1% de dar de tu totalidad del día puedes, hacer sin darte cuenta un gran cambio en general, como decía el entrañable “Capità Enciam (Capitán Lechuga) – Els petits canvis són poderosos (Los pequeños cambios son poderosos)”

“Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia.” – Anatole France

Gracias por leerme, por disfrutar,  por compartir.

Ricard Lloria by @Rlloria

Photo credit: OpenPhoto net:Think by © Heather

Photo credit: OpenPhoto net: Bug on the wall © Sarah Klockars-Clauser

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.

 

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