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7 formas de ser más audaz, valiente en nuestras vidas y trabajo.

Estación_Jared_Erondu_via_Unsplash_

“Date la oportunidad de ser un prófugo,
Escápate de la prisión que tú mismo ¡construiste!”
Juan Carlos Valda

Cada semana, dentro de mi tiempo, intento conectar con alguien de la red, hablar con ella, sentir su voz, desvirtualizarnos, darle sentido a esa imagen con la que comparto a menudo información, interacción, contenido, debates, artículos etc. La pregunta que esta persona me realizó fue la siguiente. ¿Cómo has afrontado una situación difícil en tu etapa profesional? ¿Cómo lo resolviste? La primera respuesta que me vino por la cabeza por intuición, por audacia. Siendo valiente ante ella, analizándola de forma rápida e intuitiva, así de fácil. Hay veces que por miedo a, por miedo a que nos rechacen, por miedo no somos valientes. Nadie es un súper héroe, quien diga lo contrario, miente. Todos somos humanos, con nuestras experiencias, miedos, temores, pensamientos, ideas, conclusiones y reflexiones.

Hace apenas un año os hablaba de tener coraje cómo rasgo esencial del liderazgo, pero hay veces que no sólo hemos de tener coraje sino también hemos de ser valientes, esto no significa necesariamente que vamos a saltar desde aviones o viajar a las regiones más peligrosas del mundo (aunque ciertamente puede si nosotros queremos ¿Por qué no?). Para algunas personas, cultivar un sentido de la intrepidez es más sobre cómo obtener el valor de pedir una promoción importante o para hacer un movimiento en nuestras vidas como puede ser el cambiar de lugar de domicilio a través del propio país o en el extranjero para encontrar o tener la oportunidad de una vida mejor. En el trabajo, a la hora de tomar ciertas decisiones también hemos de ser audaces y valientes, porqué de ellas puede depender un equipo, u organización.

No importa el resultado específico final que estemos trabajando hacia la consecución de unos resultados, sean profesionales o personales, a mi modo de ver, todos hemos pasado un mal momento o hemos tenido un miedo en la vida, algo que después con el tiempo, con el auto análisis o auto conocimiento podríamos llegar a pensar de una forma que nos ayude a minimizar el miedo y abrazar valor en nuestra vida, en nuestro trabajo:

1 – Identificamos nuestros miedos y debilidades.

El primer paso para convertirnos en ser personas más audaces y valientes, es identificar simplemente ¿qué es lo que tememos?, ¿qué nos da miedo?, en caso del trabajo ¿Qué debilidades tenemos tanto cómo persona o organización? Si nosotros hemos estado luchando por un objetivo, este no se cumple, empezamos a tener una vaga sensación de ansiedad o malestar, es una parte vital del proceso de miedo, el cual debemos aceptar y para ello salimos de nuestra zona de confort, una forma es reinventándonos constantemente, pero eso si focalizando hacía dónde queremos ir.

Sin embargo, mientras algunos temores son bastante sencillos (por ejemplo, el miedo a las arañas o serpientes), los temores de estilo de vida tienden a ser más complejos. Si, por ejemplo, tenemos miedo de las nevadas, somos conscientes de que no es sólo el fenómeno meteorológico que nos asusta – es también la amenaza de muerte, devastación en nuestras vidas y más si la tormenta de nieve empieza fuera de nuestros hogares, y tenemos que desplazarnos, esto nos provoca que la pérdida que este tipo de sistemas pueden llevar a cabo.

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Pensar es trabajo duro ¿Cuál es Comportamiento de un líder proactivo y extrovertido?

Los Angeles desde el aire by Jay Mantri - c

“El hombre cuya opinión nunca varía es semejante al agua estancada y engendra reptiles en su mente”.
William Blake

 

Esta semana, mientras estaba conversando con una buena amiga mía, me comentaba que tenía un pequeño “problema”, que era una persona proactiva, la verdad es que yo le comenté que la proactividad es bueno tenerlo y que ser proactivo no significa ser nada malo, me explicó que esta proactividad la hacía que muchas veces tomara decisiones, que podían estar bien o mal pero las tomaba. Tomar decisiones hoy en día en el mundo laboral hay veces que no es fácil, no hay nada fácil, pero quien no arriesga no gana, y si no arriesgas siempre pierdes. ¿Quién no ha tenido que tomar una decisión en su vida, conociendo que se podía perder? ¿Y si no hubiéramos realizado dicha acción, que hubiera pasado? ¿Dónde estaríamos ahora mismo?

Según Wikipedia y cito textualmente:

“La proactividad es una actitud en la que el sujeto u organización asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto. La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

El término proactividad lo acuñó el neurólogo y psiquiatra austriaco Victor Frankl, que sobrevivió a los campos de concentración nazis, en su libro El hombre en busca de sentido (1946). Años después el término se popularizaría en muchos libros de autoayuda, desarrollo personal y empresarial gracias al best-seller Los siete hábitos de las personas altamente efectivas del autor Stephen R. Covey.”

Esto hizo que empezara a buscar sobre la proactividad, dado que yo también lo soy, lo confieso, me gusta serlo, disfruto siéndolo. Sé con lo que me he topado en la vida, y miro hacia adelante, con valentía, el otro día mientras tomaba un café con una buena amiga me hizo una buena pregunta:

A: Ricard, ¿Y ahora que piensas hacer con todo?, se refería a dónde quería a nivel laboral, a nivel personal, en todo en general.

Le miré a los ojos, y le contesté:

B: Buena pregunta la tuya, la última vez que me hicieron esta pregunta, le dije exactamente lo mismo que te diré a ti, no lo sé dónde, pero si sé dónde voy, miro hacia atrás con la mirada fija, para recordar siempre de dónde vengo para mirar hacia dónde voy, recordar siempre cómo crecí, y de esta forma nunca perder la perspectiva dónde quiero ir, piso el presente, mirando hacía el día de mañana, reflejo el futuro en mi y continuo. Hace justo ahora un año aproximadamente me hicieron la misma pregunta, y terminé por escribir dos capítulos en el libro “Instintos Laborales”, con repercusión por muchas páginas de repercusión social, por medios de comunicación, ¿Quién me iba a mi decir en aquel momento que haría esto? ¡Nadie! Pero, aquí estoy, siendo yo, sin dejar de pensar, ni de atribuirme meritos, sólo cosechando el día a día, cada día el mismo ejercicio, hoy en día no hay para nada un trabajo de por vida, y tu lo conoces cómo yo, los dos hemos sido personas, que si hemos cambiado ha sido para bien o para mejorar, crecer y hacer crecer las organizaciones y equipos.

A: ¡Esta respuesta no me la esperaba, es muy buena!

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8 Lecciones de liderazgo de un Director de Orquesta.

Bridge architecture by Kyle Szegedi

“Se tarda menos en hacer una cosa bien que en explicar por qué se hizo mal.”
WADSWORTH, Henry Longfellow

El pasado día 4 de marzo mientras estaba pensando en que escribir me puse música, precisamente la Overtura de Egmont, Op. 84 de Beethoven. A cargo del Director Hugh Wolff. Él y la orquesta Filarmónica NEC (New England Conservatory) en el Boston Symphony Hall. Mientras escuchaba iba observando los movimientos del director, y la perfecta sincronización de toda la orquesta.

Hugh Wolff, me fascinó sólo con ver como dirigía a la orquesta. Esto me hizo recordar el pasado día 1 de enero del 2014 el concierto de Año nuevo y un post de Andrés Ortega, qué decía así, lo cito textualmente, dado que después del 5 marzo mientras hablamos los dos, aprovechando después de la charla que hizo junto a otros 3 ponentes más sobre NetHunters, selección por conversación y carreras líquidas, le comenté la idea que tenía un nuevo artículo y quería hacer la introducción para este, a partir del suyo, dado que de una forma u otra hablabamos de música y como esta puede representarse en el liderazgo constructivo, como siempre Andrés, me dijo adelante Ricard, “Just do it!”, para esto están las redes. El post del que quiero recuperar para la introducción es el siguiente:

Innovación y Liderazgo al son de la marcha Radetzky
By Andrés Ortega Martínez 02/01/2014

Ayer 1 de Enero tuvo lugar el tradicional concierto de Año Nuevo a cargo de la Orquesta Filarmónica de Viena. El encargado de dirigir, mejor dicho de liderar el concierto este año ha sido el pianista y Director argentino-israelí Daniel Barenboim quien junto a la filarmónica ha ofrecido un concierto excepcional repleto de calidad y que ha culminado de una forma inesperadamente espectacular desde un punto de vista de innovación y liderazgo.

Desde que Willy Boskowsky en 1958 estableció la tradición de cerrar el concierto con el Danubio Azul y la Marcha Radetzky nunca, hasta ayer, se había producido un broche tan inusual del concierto… y es que Daniel Barenboim hizo algo diferente, pero sencillamente extraordinario, no desde un punto de vista musical , sino desde una perspectiva de liderazgo…

Daniel Barenboim no dirigió con sus movimientos la marcha Radetzky sino que en un alarde mezcla de espontaneidad, disruptividad e innovación, se dedicó a saludar uno por uno a todos los integrantes de la Filarmónica, regalando gestos de complicidad, sonrisas y muestras de afecto a todos y cada uno de ellos… mientras estos, interpretaban de forma magistral y sin aparentemente dirección alguna la archiconocida obra de Johann Strauss padre.

Ha sido sin duda, una deliciosa forma de comenzar el año, disfrutar de una composición que año tras año sigue emocionándome como la primera vez que la escuché, mientras era testigo excepcional de una ruptura de protocolo, de un ejercicio de innovación sobre una tradición instaurada desde hace más de 50 años…” Andrés Ortega (@Ander73)

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Liderazgo Constructivo y funcional. Construcción de Grandes Equipos

Drew Patrick

 “En lo que hace a la necesidad de cambiar,

cada vez es más tarde, más temprano”.

Alberto Levy

A lo largo de mi trayectoria profesional y personal, he encontrado con muchos tipos de arquitecturas de empresa, me he topado con muchos tipos de jerarquías, de galones, de estrellas militares, por eso hoy me gustaría explicar lo que aprendí en cada una de ellas y cuál fue el resultado para llegar a ser la persona que soy hoy en día.

Cuando se trata de liderazgo, creo en algo como que lo podríamos describir mejor como un liderazgo constructivo y  funcional. Hace unos días atrás os daba 14 Consejos simples y directos sobre el liderazgo. Si los líderes típicos son vistos como mascarones o individuos que han escalado con éxito la escalera de las empresas, compañías, la  corporativa sobre las espaldas de los demás, entonces este tipo de líderes podríamos decir que son todo lo contrario, es decir, líderes destructivos, autoritarios y con el poder de la palabra y orden, como si fueran líderes militares. Los Líderes constructivos son los que entendemos que no sólo tratan de subir una escalera, sino que hacen subir a todos conjuntamente, pero para ello construyen desde abajo y se muchas veces crecen desde abajo, por lo que los podemos detectar como personas que hacen crecer a cada miembro del equipo, mirando por el bien de todos, es decir empiezan a excavar la organización desde abajo, como si levantáramos un edificio hacía arriba, pero alrededor de la propia excavación también construyen puntos de apoyo hasta que se convierten en un miembro integral de la construcción que apoya el resto de la organización. Entendemos que la excavación es más difícil que la escalada, y que la mayor responsabilidad que asumimos es el liderazgo, más peso pueden soportar todos los que soportamos de forma conjunta.

Una trampa potencial que pudiera presentarse con este tipo de vista sobre el liderazgo es que nosotros comenzamos a vernos a sí mismos como el pegamento que mantiene todo el conjunto. Nosotros podemos pensar que sin nosotros, toda la estructura se podría derrumbar. Eso puede ser cierto, pero un líder funcional sabe que esto es un problema. Nuestros objetivos como líderes no deben estar dentro de los sistemas, las relaciones y los equipos que fallan sin diseñar. Nuestro objetivo debe ser trabajar nosotros mismos fuera del trabajo (Cuando comento fuera del trabajo, puede ser desde tomar el café con los integrantes del equipo, salir a comer con ellos, desayunar, en los tiempo libres o paradas de descanso,reirnos con ellos y junto a ellos etc.). Para crear este tipo de sistemas fuertes y culturas debemos entender que la organización continuará prosperando mucho más allá de nuestro interés o la tenencia de ninguna otra persona. Es decir, al crear desde los cimientos, la estructura seguirá creciendo , aguantando, será sólida y por lo tanto, si partimos de la base que ya un trabajo no es para toda la vida, debemos dar o dejar una huella para que los siguientes la mejoren, o la continúen, para que de este modo todo siga igual.

Pero esperemos un minuto. ¿Pensamos que el objetivo era cavar y convertirnos en una parte integral de la función? ¿No deberíamos estar llevando el peso de nuestros empleados, compañeros de trabajo y clientes? ¿No queremos llegar a ser elementos permanentes de la organización?

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Diez frases que todo líder debería utilizar

San Francisco Bridge Viewer -

“Deja de buscar la felicidad en el mismo lugar donde la has perdido”.
Omar Hein

El otro día quedé con Eva Collado Durán, mientras hacíamos el café me preguntó:

Ricard, para ti: ¿Qué es la Marca personal?

“Buena pregunta Eva, y más viniendo de ti, realmente para mí, la marca personal es ser uno mismo dentro y fuera de las redes sociales. Marcarte una dirección con un rumbo que te lleve al infinito y más allá. Colaborar, cooperar, construir, ayudar, hacer crecer a todo el mundo que tienes a tu alrededor fuera y dentro de la red. La marca personal, es un esfuerzo de aprendizaje constante, de difundir, de dar nuestra humilde opinión, y ver que cada vez necesitas más y más aprender. Transmitir esa energía y sentimiento, valorar a todo el mundo, aprender de los errores para fortalecerte. Y agradecer mucho, personalmente uno por uno, estilo japonés.”

Cuando llegué a casa, me vino la pregunta, como si me retumbara la cabeza, le había respondido con contundencia, sin dilatación, sin pensar, todo cómo un acto reflejo, es decir por intuición, y así que creo que muchas veces, cuando me encontrado en el trabajo, la forma de actuar o liderar ha sido por intuición o por convencimiento de que la forma en que te haces, en tu forma de ser, te hace ser quien eres realmente, tu mismo.

Si hay algo que he aprendido, y creo que desde que era muy jovencito era a decir lo siguiente:

1. “Cometí un error.” Lo siento.
2. “Me equivoqué.”
3. “Lo siento.”
4. “No estoy seguro.”
5. “No lo sé.”
6. “¿Me ayudarías?”
7. “¿Podrías ayudarme a entender? No estoy seguro de lo consigo”.
8. “¿Qué piensas?”
9. “¿Qué sugieres?”
10. “¿Qué harías?”

A nadie le gusta mostrar su ignorancia, o admitir que estamos equivocados. Cuando llegamos a ser un líder, podríamos sentir aún menos probabilidades de mostrar nuestra vulnerabilidad. Después de todo, ¿no se supone que vamos a tener las respuestas cuando somos el jefe, los responsables? ¿No tenemos el trabajo debido a nuestra experiencia?

Somos como los nuevos líderes del desafío.

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