Liderazgo tóxico: cómo detectarlo, sobrevivirlo y prosperar.

Liderazgo tóxico: cómo detectarlo, sobrevivirlo y prosperar.

Volviendo a la entrada del mes pasado dónde hablábamos sobre el Liderazgo tóxico, y cómo afectarnos ciertos comportamientos de la cadena de mando pueden contribuir accidentalmente a “La Gran renuncia” de una parte de nuestro equipo, esta vez vamos a tratar como podemos detectar, sobrevivir y prosperar cuando tenemos delante a un líder tóxico, es decir cuando estamos en frente de un liderazgo tóxico, para ello podríamos recordar que hace unos cuantos años hablamos de los 6 tipos de estilos de Liderazgo según Daniel Goleman, haciendo más hincapié, a los 13 Estilos de Liderazgo en dirección de equipos, del que también estuvimos compartiendo años atrás. Casi que esta vez, si reactualizara la lista de estilos, podríamos añadir algunos más como el liderazgo tóxico.

El liderazgo tóxico, por el mero hecho de ser tóxico, ya deja de ser un líder, aunque si es cierto que podríamos decirlo como el anti líder, porque en vez de aportar, sumar, colaborar, etc., lo que hace con el paso del tiempo, es todo lo contrario, es restarnos a todos los demás miembros del equipo, organización o empresa.

”Trate siempre a sus empleados exactamente como quiera que ellos traten a sus mejores clien­tes”. – Stephen Covey

Los estilos de liderazgos que son autocráticos y autoritarios de por sí ya podemos decir que son tóxicos, tiempo atrás, alguna vez se consideraron social y profesionalmente aceptables en ciertos tipos de organizaciones. Después de décadas de investigación, los diferentes investigadores han estudiado y analizado los aspectos de estos estilos de gestión ahora se definen como liderazgo ‘tóxico’, estos están probados y relacionados con el bajo rendimiento del personal, la violación constante contra los intereses de los miembros del equipo y las partes interesadas en general, centradas solamente en el ego de la propia persona. Lo hablamos hace años en “Protejamos nuestra cultura organizacional de nuestro ego.“, dónde explicamos la problemática que nos podía causar a nivel organizacional y de equipo, pero para ello, nos podríamos preguntar:

¿Qué es el liderazgo tóxico?

Los investigadores que exploran el tema generalmente están de acuerdo en que el liderazgo tóxico proviene de la personalidad o los comportamientos que dañan no solo a las personas sino también a la organización. Los líderes tóxicos son “aquellos individuos que a fuerza de sus comportamientos destructivos y cualidades personales disfuncionales generan un efecto venenoso grave y duradero en las personas, familias, organizaciones, comunidades e incluso sociedades enteras que lideran”, Dr. Jean Lipman-Blumen. La toxicidad del liderazgo no es necesariamente evidente de inmediato, sino que se infiltra sigilosamente a través de una mezcla de palabras, acciones visibles e invisibles y comportamientos sutiles.

Señales que podríamos percibir si estamos cerca de un jefe o líder tóxico, normalmente pueden tener estos rasgos de considerarse como que son:

  1. El narcisista.
  2. El compañero de trabajo pasivo y además agresivo.
  3. Los chismosos, cotillas, que lo quieren saber todo, los denominados “corre, va y diles”.
  4. Adictos a la ira, aunque se la autocontrolen, a veces pierden dicho control.
  5. Los que se dan autobombo y hacen que nos sintamos culpables.
  6. Practicadores de Micro-management, es decir, que miran la parte negativa y critican todos los detalles sin ver la parte de toda su totalidad, junto al resultado en general. (Lo hablamos en la entrada “No micro management, no “micro dirijas”, lidera”)

Todas estas características y demás, también las vimos en la entrada “5 Tipos de personas difíciles, tóxicas que te puedes encontrar en el trabajo” , junto a su vez, cuando compartíamos el tema del liderazgo y la resolución de conflictos.

 Crean una cultura del miedo.

Una cultura tóxica nos puede provocar desconexión, incluso con las mejores personas y con las personas con mejores talentos. Esta provoca que termine por ahogar la innovación, la productividad y nos termina por conducirnos a una alta rotación de personal, es decir, que las personas renuncien a sus puestos de trabajo aunque no tengan otro trabajo, o incluso que provoquen su despido de ellas mismas. En el peor de los casos, podría provocar la desaparición del negocio. Desafortunadamente, hay indicios de que la toxicidad en el lugar de trabajo puede estar aumentando, más con la crisis actual, la pandemia etc.

En el informe Purpose. People. Progress., casi 300 líderes empresariales de nivel C en diferentes partes  del mundo citan  que el «liderazgo incorrecto» como la principal razón de la cultura laboral tóxica.

Las culturas organizacionales, según el estudio “Psychological Safety and Learning Behavior in Work Teams “ de Emy Edmondson , de apoyo se basan en la seguridad psicológica donde los trabajadores sienten que pueden decir lo que piensan, ser respetados por su competencia, tener intenciones positivas entre ellos y sentirse seguros para experimentar y asumir riesgos.

El líder tóxico rechaza este concepto y, en cambio, crea una cultura de miedo en la que los trabajadores individuales están continuamente temerosos de la reacción del responsable, director, jefe hacia ellos, como si estuvieran parados en arenas movedizas. A veces, como ejemplo, puede que dicha persona considerada jefe apoyará con entusiasmo tus ideas, haciéndote sentir que eres “el mejor” de todos los tiempos. Y a la que te descuidas, por la espalda hace y dice todo lo contrario, a veces incluso insinuando que somos unos incompetentes y que nuestras ideas son idiotas.

¿Cómo podemos combatir la cultura del miedo? La respuesta la abordábamos en la entrada “EL RECHAZO DE LA CULTURA DEL MIEDO, CONSTRUYAMOS LA CONFIANZA ENTRE EL EQUIPO.”  Donde explicamos de forma resumida los siguientes doce comportamientos del miedo que inculcan los dirigentes, que utilizan a sabiendas o sin saberlo, que provocan que la gente tenga miedo hacía ellos, creando así un clima laboral de tóxico y de miedo.

1.Silencio.
2. Contacto visual evidente / «la mirada».
3. La brevedad y la brusquedad.
4. Haciendo caso omiso de las personas.
5. Los insultos y las humillaciones.
6. Culpar / desacreditar / descontar.
7. De manera que usan el control de forma agresiva.
8. Gritando y gritando.
9. Amenazas sobre el trabajo.
10. Explosiones de ira / pérdida de control.
11. Amenazas físicas.
12. Conductas no éticas.

Los comportamientos del miedo, a la hora de inculcarlo, los podemos reducir cuando los dirigentes se vuelven educados y conscientes de sus acciones. Muchas veces estos hacen pequeñas correcciones de forma constante, volvemos al micro-management, causando situaciones tóxicas al estar de forma continuada, rompiendo el día a día de los colaboradores, por mucha educación como lo expresen, no dejan de ser “vampiros de energía”.

Divide y conquistarás.

A los líderes tóxicos les gusta entrometerse en su equipo, creando caos y falta de armonía entre los miembros del equipo a sus espaldas. No hacen esto de una manera obvia, sino que se hacen amigos de los miembros del equipo y luego comienzan a enfrentar a las personas entre sí al difundir rumores o comentarios negativos sobre los otros miembros del equipo que «simplemente escucharon por casualidad». O simplemente intentando tergiversar las palabras, las conversaciones, buscando los tres pies al gato.

Si la persona líder, responsable,  jefe, por ejemplo,  empieza a intentar comenzar a interesarse más en su equipo, reuniéndose con miembros individuales, ya sea para tomar un café o a través de encuentros oportunos en el pasillo. Con el tiempo, los miembros del equipo colaboran menos, ya que los comentarios casuales de esta persona podrían provocar que todos terminen por enfrentarse entre sí. Además, si a este mismo ejemplo, le añadimos que descubrimos que nuestro responsable ha insinuado al resto del equipo que estamos dando la impresión de que simplemente dejamos de estar preparados para el trabajo, o que somos incompetentes, es cuando el caos ya está generado. (Esto es únicamente un ejemplo de muchas situaciones que nos podemos encontrar cuando se trata de dividir a las personas, pero podríamos decir que hay una lista larga de muchas situaciones o micro situaciones que en su totalidad pueden colaborar a este momento).

Cerrar los canales de comunicación entre las personas.

Cerrar la comunicación da como resultado que los empleados no solo tengan miedo de hablar con los responsables de dirección, sino que eviten hablar abiertamente entre ellos para descubrir la verdad.  Si nos encontramos con que nuestro jefe, responsable directo, ha destruido la confianza entre los miembros de todo el equipo y se ha empezado a sembrar las semillas del descontento. Incluso cuando intentamos que se abran individualmente o en grupo, la falta de confianza significa que nadie quiere compartir sus verdaderos sentimientos.

Curiosamente, nadie dirá el nombre de la persona, sino que se referirá a él/ella en metáforas.

También lo notan los demás miembros de otros equipos, o solo en el mismo equipo, si no en cualquier equipo, que la persona responsable solamente trabaja con un estilo de comunicación de «cubrirme las espaldas». En los correos electrónicos, todos son copiados en la correspondencia y las personas invitan a colegas a reuniones donde su presencia no es necesaria, sino para actuar como «testigos». Todo ello también ayuda a la improductividad de los demás, incluso de estos denominados “testigos”.

Liderazgo tóxico: cómo detectarlo, sobrevivirlo y prosperar

El favoritismo como arma para crear dependencias.

Sería demasiado obvio si todos consideraran negativamente a los líderes tóxicos. Para cubrir sus huellas, «hacen favores» a algunos miembros del equipo. Lo más probable es que nos encontremos que se trate de promociones a personas que no son competentes para el puesto o quitarles de responsabilidades para dárselas a otras personas, con el fin de ganárselos, ahogando a los demás. Estas dependencias crean lealtad hacia el líder tóxico ya que el individuo sabe que está en su rol debido a la ‘ supuesta generosidad’ del mismo. Además, el líder tóxico crea coaliciones políticas organizacionales y funcionales, colocando a los seguidores leales en roles fundamentales en toda la organización que se pueden controlar estratégicamente, también en controlarlos en su día, de forma constante para que noten que su presencia es importante, de esta forma controlan más que lideran a estas personas.

Sin proyectar sombra.

Los líderes tóxicos son expertos en no dejar rastro de sus acciones o palabras. No escriben correos electrónicos, si lo hacen es para dejar huella de la evidencia del error humano de los componentes del equipo pero sin responsabilizarse por el cargo que tiene, muchas veces el correo electrónico lo usan para dejar constancia de los errores de los demás, teniendo siempre la razón; también prefieren comunicarse cuando otros dejan de estar presentes como testigos. Cuando salimos de las reuniones con este tipo de persona, líder tóxico, es posible que nos sintamos incómodos por el hecho que no tengamos pruebas escritas que respalden las ordenes de mando, las experiencias.

Dirigiendo hacia arriba.

Un líder tóxico se las arregla con éxito hacia arriba. Se presentan como alguien altamente competente ante su superior, simplificando su vida, siendo excelente en la entrega y lleno de ideas para hacer avanzar a la organización. A menudo, estas ideas son expropiadas de los subordinados con el giro del líder tóxico agregado para que suene como propio. Son como si tratáramos con “el empleado perfecto” para los superiores y el peor jefe para los subordinados.

Insultos disfrazados de consejos.

Otra característica del líder tóxico es su capacidad para ofrecer consejos que, de lo contrario, podrían interpretarse como un insulto, vejación, a veces incluso con comunicación de palabras “indirectas”. El líder tóxico disfraza estos comentarios como «consejos de entrenamiento» e infiere que debe estar agradecido de que se interese en desarrollar el estilo de su gestión. Mientras reflexionamos, estos comentarios a menudo desafían nuestra integridad o personalidad, casi rozando al borde, pero nunca tanto, como insultos en su propia palabra en lugar de desarrollo, es otro tipo de lenguaje de “educación” sin decir palabrotas.

Recuperándonos de un líder tóxico.

En este punto, necesitamos ayuda para averiguar cómo tratar con nuestro responsable, director superior a nuestro “líder tóxico”, dado que tal vez no pueda simplemente dejar la empresa en el futuro inmediato. Necesitamos buscar estrategias para manejarnos y relacionarnos con este tipo de personas. Sería imposible abordar directamente el comportamiento del “líder tóxico”, dado que están muy arraigados tanto hacia arriba como en toda la organización.

Idealmente, las organizaciones, las empresas podrían ofrecernos vías estructurales, claro está que dependiendo del tamaño de la misma, como canales anónimos para denunciar comportamientos tóxicos, asegurando que RR. HH. Pueda desempeñar un papel en el apoyo a los empleados individuales con programas de capacitación y asesoramiento con consejeros de bienestar/salud mental. Las organizaciones pueden crear programas de tutoría en los que los trabajadores, empleados tengan un mentor de confianza que no esté en su línea de gestión inmediata pero que provenga de otra parte de la empresa para que actúe como caja de resonancia. Desafortunadamente, es posible que dejemos de tener ninguno de estos en muchas de las organizaciones o empresas en la que estemos.

Podemos decidir hacer varias cosas en paralelo. Estas podrían ser el incluir trabajar en nuestro  propio bienestar mental y liderazgo, restaurar la atmósfera del equipo del que formamos parte, enfocarnos en construir una red más sólida internamente en la empresa y externamente a través de organizaciones de la región, proveedores de confianza etc.

Tengamos un plan de acción de bienestar.

Para nuestro propio bienestar mental, practiquemos la meditación o vayamos a la naturaleza los fines de semana con nuestros amigos, familia, incluso solos. Dependiendo del grado de afectación, también puede es recomendable consultarlo con un especialista que nos pueda sugerir, un psicólogo. También en dichas escapadas, quedadas, lo mejor es dejar de hablar del propio trabajo como forma de desconexión.

Trabajando con nuestro y el equipo.

Llevemos a nuestro y al equipo fuera del sitio habitual de trabajo, busquemos un sitio en la empresa, dónde podamos estar todos distendidos,  si desconocemos capacidades y habilidades de liderazgo, algo recomendable es contactar con una persona externa que conozca cómo trabajar estas habilidades y competencias de liderazgo para que nos ayude a facilitar sesiones para restaurar la confianza y los lazos relacionales entre los miembros del equipo, así poder abordar directamente la negatividad anterior. De vuelta al puesto de trabajo, asegurémonos de crear interacciones más informales con los miembros de  nuestro equipo, así como de participar en un programa de capacitación en liderazgo para aprender a colaborar y liderar. También podemos alentar a los miembros de su equipo a desarrollar sus propias capacidades. Cada reunión de equipo, intentemos comenzar con algo cotidiano, divertido para aligerar el ambiente y reforzar los lazos relacionales.

Acciones profesionales.

Reflexionemos sobre los comportamientos del líder tóxico e identifiquemos que puntos podríamos aprender de ellos. En teoría, si no fuera tóxico, el líder es un verdadero experto en la gestión ascendente y en la construcción de una red en toda la empresa. Ahora necesitamos  construir una red interna sólida orquestando oportunidades para construir una relación con él / ella.

Seamos proactivos en la creación de oportunidades informales, como reunirnos para tomar un café y almorzar con otras personas de la empresa. Con el tiempo, desarrollaremos una sólida red interna en toda la empresa. Esto eventualmente creará oportunidades para cambiar de rol.

Mantengámonos en calma frente a nuestro líder tóxico. Trabajemos si hace falta, con un psicólogo, un coach,  para identificar los desencadenantes mentales para mantenernos fuerte frente al comportamiento de la persona tóxica. Continuemos entregando pero seamos selectivos sobre lo que compartimos; guardemos nuestras mejores ideas para el momento idóneo. Mantengamos a nuestro equipo cerca, mantengamos abiertas las líneas de comunicación.

Rompiendo con el líder tóxico.

Todas estas acciones requerirán tiempo, esfuerzo y planificación. Deja de existir un remedio de la noche a la mañana que no sea alejarnos, lo que no siempre se puede hacer. Después de reflexionar, podemos darnos cuenta que hemos dejado que el líder tóxico nos quite el control. Podemos intentar recuperar el control sobre nuestro trabajo y estilo de gestión es el principal impulsor para recuperar nuestra autoestima.

A medida que pasan los meses, debería emerger más resistentes y seguros de nosotros mismos. Es posible que podamos movernos dentro de la empresa debido a nuestros esfuerzos de creación de redes internas. También se nos puede ofrecer un trabajo en otra empresa, o simplemente decidamos de marcharnos y abandonar por voluntad propia nuestro proyecto laboral, profesional dentro de la misma organización. Las cicatrices del líder tóxico permanecen, tal y cómo hablamos en la anterior entrada, pero en ese instante somos más fuertes y nos sentimos más capaces de lidiar con cualquier persona como este líder tóxico que nos podamos encontrar.

Desafortunadamente, la vida no es una película. El líder tóxico, seguirá continuando  trabajando para la empresa, con o sin el codiciado puesto de C-suite. De cualquier manera, somos libres de seguir nuestro propio camino.

“Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos”. – José Ortega y Gasset

Podemos contactar  aquí o en LinkedIn.

Gracias por leer,  por compartir.

By  Ricard Lloria  @Rlloria

Bibliografía para realizar la entrada:

Bibliografía extra:

Photo credit: Imagen de Rosy – The world is worth thousands of pictures en Pixabay 

Photo credit: Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

Licencia de Creative Commons

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.

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