Desarrollando y construyendo nuestra resiliencia.

Desarrollando y construyendo nuestra resiliencia.

Desarrollando y construyendo nuestra resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas. Sin embargo, el concepto ha experimentado cambios importantes desde la década de los 60. En un principio, se interpretó como una condición innata, luego se enfocó en los factores no solo individuales, sino también familiares, comunitarios y, actualmente, culturales. Los investigadores del siglo XXI entienden la resiliencia como un proceso comunitario y cultural, que responde a tres modelos que la explican: un modelo «compensatorio», otro «de protección» y por último uno «de desafío».” Resiliencia según Wikipedia

“No es posible resolver los problemas de hoy con las soluciones de ayer”.
Roger Van Oech

También nos dice la Wikipedia que: “Resiliencia viene del término latín resilio, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar».4​ El término se adaptó al uso en psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que a pesar de sufrir situaciones estresantes no son afectadas psicológicamente por ellas.

El término resiliencia se ha utilizado de formas diversas. Entre los psicólogos, Emmy Werner, en 1995 se refiere a tres usos generales del término resiliencia: buen desarrollo a pesar de alto riesgo social; mantenimiento de las competencias pese al estrés continuo; y recuperación después del trauma.17

Emily Hunter, en 1999, conceptualiza la resiliencia como un continuo entre dos polos: «resiliencia menos que óptima» y «resiliencia óptima». En el caso de adolescentes sometidos a riesgo psicosocial que responden en forma menos que óptima, este tipo de respuesta incluye «tácticas violentas de supervivencia, comportamientos de alto riesgo y abandono social y emocional», y que el pronóstico más probable es que sean adultos mal adaptados.1

Michael Rutter, entre 1999 y 2000, define resiliencia como la resistencia relativa al riesgo psicosocial, sin necesariamente esperar un resultado positivo, sino más bien enfocado en la forma o proceso en que la persona enfrenta el riesgo. Rutter desarrolló sus estudios a partir de tres áreas de investigación: el estudio de poblaciones de alto riesgo como la de los hijos de padres con enfermedades mentales; los estudios sobre temperamento realizados en la década de los 60 y el estudio de las diferencias a nivel individual para enfrentar las distintas situaciones de vida.158

Suniya Luthar, entre el 2000 y el 2006, define resiliencia como una adaptación positiva pese a la adversidad, enfatizando los dos elementos que la constituyen: la adversidad significativa y la adaptación positiva, lo cual lleva a la conclusión de que la resiliencia solo se mide indirectamente a través de estos elementos. Esta idea es compartida por varios investigadores.19​ “

Hace tiempo una buena amiga, cuando hablábamos sobre competencias, capacitación y demás me comentó “has de tener mucha resiliencia para  poder aguantar la qué te está cayendo”. Ella ya nos hablaba de otras competencias también esenciales como son asertividad , autoestima, empatía cómo competencias básicas en su blog, quién ya nos decía qué “las competencias básicas de la Inteligencia Emocional, la autoestima, la asertividad y la empatía, siendo la primera, la autoestima, la que hoy por hoy, considero es el núcleo a partir del cual podemos desarrollar bien las otras dos.” Gracias a Mercedes, empecé a trabajar y/o mejor dicho detectar competencias, entre ellas la misma que hoy hablamos, la resiliencia.

Partamos de la idea que si nosotros cómo personas somos resilientes dentro de una organización también la podemos crear resiliente, por este motivo, aunque este post pueda hablar de personas también podría agruparse en organizaciones con resiliencia.

La cual una forma de darnos cuenta que somos resilientes, es cuando nos auto conocemos, nos auto lideramos, para ello Mercedes y NeuroQuotient®, hicimos la prueba de 10 minutos para ver el estado actual y el deseado, junto luego un feedback que me dieron los resultados tanto Mercedes VdP Hortelano y Josep Calbet, gracias a ellos, vi la fotografía del estado actual y el deseado, para ver in situ mis capacidades y mis limitaciones por si había de trabajar alguna para mejorar, más tarde también me hice “practicioner” de NeuroQuotient®, y tuve el gran honor de poder participar en el libro de Mercedes `Guía práctica de introducción al feedback’.

Todo ello, después de un verano, bastante “movido” a nivel familiar, suerte de la resiliencia, sino ¿qué haríamos hecho sin ella? Que ya la tenía adquirida, porqué la montaña rusa, era dura y realmente dolorosa, pero aquí seguimos aportando ese 1% que tanto me gusta ir compartiendo, para ir sumando con todos nosotros.

A todo ello hace unos días Victoria Redondo me daba una grata sorpresa con su entrada en su blog qué se titulada así: “¿Sabes sacarle partido profesional a lo que lees? Aprende cómo”  quién además se basaba en la entrada de Ined21 “Empoderarnos desde nuestra experiencia”  la cual también basada desde la propia entrada del blog “Nuestro poder a partir de nuestra propia experiencia”, al final todos aprendemos de todos y de todo el mundo, incluso a tener resiliencia.

Por lo que podríamos decir que es como incorporar el movimiento en nuestra rutina diaria ayuda a desarrollar la fuerza y ​​la forma física, desarrollar la resistencia implica el aprendizaje, el entrenamiento diario, “desde la neurociencia, cómo la meditación y mindfulness ayudan a mejorar la resiliencia, y cómo puede aplicarse a la prevención de riesgos psicosociales, encontrado en el libro de libro de Daniel Goleman y Richard J. Davidson: ‘Altered Traits. Science Reveals how Meditation Changes your Mind, Brain and Body’. “Según nos cuentan desde NeuroQuotient®.

Esto nos puede crear cierto desánimo, pero por nuestra propia experiencia nos aseguramos que los hábitos diarios que creamos resistencia son poco difíciles de hacer si los hacemos cómo hábitos diarios, los que podemos planificar nuestras acciones para luego ir adquiriéndolos como tales. Si nos ponemos muchos hábitos demasiado difíciles, probablemente terminemos por dejarlos de hacer. Sabemos que el cambio de comportamiento es más exitoso cuando los objetivos son realistas y alcanzables. Si bien la creación de hábitos nos requiere cierta persistencia, muchas herramientas que nos puedan ayudar a desarrollar la resiliencia son probablemente cosas que ya hacemos o disfrutamos. Tanto en las personas cómo en las propias organizaciones, ya que al final las mismas organizaciones se mueven por personas.

Lo que nos lleva de vuelta a nuestra pregunta, ¿qué nos hace que una persona seamos resistentes? ¿Qué nos hace que las organizaciones puedan ser resilientes?

Bueno, lo primero que podríamos entender es que, como humanos, tenemos una capacidad natural de resistencia. Sin embargo, la resiliencia no es algo que tenemos o no tenemos, es algo que podemos y/o necesitamos desarrollar, para mantenernos.

Lo bueno de todo es que si lo queremos, podemos hacerlo.

Según la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association), la resiliencia es “el proceso de adaptarse bien ante la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o las fuentes importantes de estrés, como problemas familiares y de pareja, problemas de salud graves o estresores laborales y/o financieros“.

Lo segundo que podríamos saber es que la resiliencia es multidimensional y está asociada con factores individuales, de relación, comunitarios, culturales y ambientales. Si bien hay muchos factores que están fuera de nuestro control, también hay muchas cosas que están dentro de nuestra capacidad para influirnos.

“¿Cuántos de nosotros tenemos una rutina diaria de ejercicio ya sea físico o hábito?” Muchos podríamos contestar con la mano alzada que los tenemos en nuestro día a día.

Desarrollando y construyendo nuestra resiliencia.

Los estudios que hemos ido encontrando y que nos aparecen en la bibliografía en la parte inferior de la misma entrada, nos indican que los factores protectores (cosas que aumentan la resiliencia) son acumulativos, lo que significa que cuantos más depósitos hagamos, más resilientes seremos:

Desafortunadamente, los factores de riesgo (cosas que disminuyen la resiliencia) también son acumulativos.

Se han realizado muchas investigaciones sobre la construcción de resiliencia, sobre los factores que podrían estar bajo nuestro control. Podríamos decir algunos de ellos.

Factores de protección Definición
Nuestro optimismo La expectativa de buenos resultados que queremos alcanzar.
Reevaluación cognitiva La capacidad de replantear los pensamientos negativos qué tenemos en nuestro día a día.
Nuestro afrontamiento activo Las habilidades que tenemos de afrontamiento positivas para reducir o superar el estrés (frente a afrontamiento pasivo como la abstinencia, la evitación o el consumo de diferentes cosas para desestresarnos)
Nuestro apoyo social Tengamos el apoyo de las personas que nos rodean, social y que nuestro comportamiento sea de buscar y dar apoyo social.
Nuestro humor Seamos capaces de encontrar el humor en algo; dejémonos de tomarnos muchas cosas demasiado en serio, el humor nos ayuda en nuestro día a día.
Nuestro ejercicio físico y mental El auto aprendizaje, el auto ejercicio sea físico o mental nos ayudará.
Nuestro comportamiento pro social / altruismo Si actuamos en ayudar a los demás nuestro sistema de recompensa será bueno.
Nuestra atención plena Si tomamos conciencia actual sin prejuicios sobre las sensaciones corporales, los sentimientos, las emociones, el entorno y los pensamientos, nos ayudará a tener atención plena.

Al observar estos factores de protección, probablemente podamos ver muchas maneras en que podemos hacer nuestros hábitos diarios, para obtener una resiliencia todos los días. Podríamos tener algunas ideas más:

  • Mantengamos una acción o diario de agradecimiento, el dar las gracias, de verdad nos ayuda mucho.
  • Hagamos un balance de cómo hemos superado las dificultades en nuestras vidas (esto nos puede ayudarnos a darnos cuenta de nuestras fortalezas)
  • Voluntariado para una causa en la que creemos, desde ir a una residencia de abuelos de forma voluntaria, ayudar a personas necesitadas o una simple acción de ayuda de forma continuada.
  • Hagamos algo bueno por alguien más de nuestro entorno.
  • Intentemos practicar la atención plena: disponemos de muchas informaciones de excelentes meditaciones guiadas en línea. Sin embargo, la atención plena no tiene que ser meditación en forma sentada. Podemos practicar la atención plena en cualquier momento durante el día… cuando hacemos cualquier tipo de acción habitual de nuestro día a día ejemplos muchos, desde cuando nos lavamos nuestro cuerpo, lavamos los platos, almorzamos, acariciamos nuestro perro, nuestro gato, etc.
  • Observemos cuando tenemos pensamientos negativos. Pensemos en algunas alternativas positivas. Tenemos muchos recursos en línea para ayudarnos hoy en día a parte de los profesionales, que nos pueden ayudar con esto
  • Hagamos algo solo por pura tontería o diversión, algo que nos provoque reírnos incluso de nosotros mismos o estar bien con nosotros.
  • Si pasamos tiempo con las personas que nos importan. Es una forma de dar y buscar apoyo.
  • Si damos un paseo, andar, salir, lo que sea que nos ayude a tener una dispersión de nuestras cosas y así nos podamos evadir por un instante.

Todos nos encontramos con adversidades en algún momento de nuestras vidas, construir resistencia significa que podemos enfrentarlas mejor cuando nos encontramos delante de ellas.

Maneras de fortalecer nuestra resiliencia, nuestras estrategias que podamos usar para tiempos difíciles.

“Se tarda menos en hacer una cosa bien que en explicar por qué se hizo mal”.
Henry Wadsonrth Longfellow

Cuando pensamos en la calidad de la resistencia, generalmente pensamos en la capacidad de uno mismo para recuperarnos de los momentos difíciles y los desafíos en los que nos podemos encontrar. De hecho, resiliencia, el origen de la palabra significa “el acto de rebote” y se deriva de “resiliens” que significa “retroceder o rebotar“. Mientras que algunas personas podríamos tener una capacidad aparentemente natural para recuperarnos de la adversidad, otras no la tenemos. Pero la resiliencia podemos aprenderla.

La resiliencia nos puede servir bien durante toda nuestra vida. Una vez dominado, siempre podemos recurrir a nuestras experiencias pasadas, tanto físicas como emocionales, para dirigir y superar los tiempos difíciles que nos podamos encontrar o estar. De hecho, aprender a ser resistente también puede ayudarnos a fortalecernos; Con cada desafío que nos encontramos, podemos desarrollar nuevas habilidades y nuevas formas de lidiar con la vida. Saber que somos resistentes puede ayudarnos a desarrollar la fuerza para seguir nuestra vida al máximo sin temor o aprendiendo a saber gestionar nuestros miedos, aunque estos existan siempre.

Junto con la resistencia vienen la flexibilidad y la adaptabilidad, la gestión del cambio. Cuantas más posibilidades imaginemos, especialmente durante tiempos difíciles y desafíos, más nos permitirá superar, crecer y expandirnos como personas.

Aquí hay algunas maneras de ayudarnos a mejorar y fortalecer  nuestra capacidad de recuperación.

Aceptemos el cambio. Este punto casi siempre lo encontraremos en la parte superior de nuestras listas. Si podemos aceptar que nada permanece igual, que siempre habrá un flujo, entonces estamos comenzando con una ventaja. Todos nosotros seremos desafiados muchas veces en la vida por obstáculos, tanto internos como externos. En muchos casos, somos capaces de superar lo que intenta detenernos o frustrarnos de una manera u otra. ¿No sería mucho mejor si creyéramos / supiéramos que tenemos la capacidad de ser resistentes y que estos desafíos se enfrentarán con determinación y confianza?

Si nos detenemos en el pensamiento negativo. Sabemos que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero es cierto que si podemos controlar nuestros pensamientos, especialmente los negativos, podemos tomar algunas medidas positivas. No solo pensamos pensamientos negativos que nos mantienen preocupados y ansiosos, sino que tememos el resultado negativo. Tememos lo peor. De alguna manera, creemos que pensar en todo lo que puede salir mal nos ayudará de alguna manera a encontrar una solución. Lo dejamos de hacer. A menudo estamos tan atrapados en el pensamiento negativo que se trata de todo lo que estamos haciendo, estamos pensando en ello, nos provoca que terminemos haciendo nada al respecto. Dejamos de determinar cuál será el resultado, especialmente si pensamos en lo peor. Lo mejor puede sucedernos. Pensar en lo peor nos puede aumentar nuestro estrés y desgastarnos.

Entonces, ¿cómo rompemos este ciclo? Cambiamos nuestro pensamiento a algo positivo, algo que esperar, algo que sea calmante, o al menos neutral. ¿Cómo hacemos todos estos cambios? Salimos a caminar, hacemos ejercicio, meditamos, rezamos, nos dedicamos a algo creativo. En otras palabras, cambiamos nuestro “estado” y le damos a nuestros cerebros un descanso del pensamiento negativo repetitivo (como si de un vinilo estuviera atrapado en una ranura tocando lo mismo una y otra vez, de forma repetitiva). Por lo menos, es muy enriquecedor saber que podemos hacer esto si queremos, que nuestros pensamientos están bajo nuestro control.

Conocernos a nosotros mismos. Podríamos hacernos un inventario de y sobre nosotros. Además de lo que tememos o tenemos miedo, de las cosas que no podemos hacer o manejar, y cuáles son nuestras debilidades, reconozcamos plenamente nuestras fortalezas y logros. Si los damos por sentados poco nos ayudará. Esto es lo que somos y podemos esperar que nos ayuden a superar las dificultades y los desafíos. Cuando creemos que “podemos”, aumentamos nuestra habilidad para estar a la altura de las circunstancias, para enfrentar, resolver nuestros conflictos y crisis.

Podemos convertirnos en un solucionador de problemas.

Además, aprendamos a poner situaciones específicas en perspectiva. Aunque aparentemente extremadamente importante en un momento particular,  las acciones, nuestros actos, los eventos, las dificultades, las crisis de la vida podemos verlas en relación con el panorama más amplio de la vida. ¿Cómo la situación en la que estamos preocupados, la que nos está consumiendo gran parte de nuestro tiempo y energía, figurará en la perspectiva más amplia de nuestra vida? ¿Permaneceremos prominentes en nuestro pensamiento o nos palidecerá con el paso del tiempo, hasta que apenas podamos recordar que alguna vez nos sucedió?

Creamos nuestras metas. Podemos hacer esto en varios niveles. Establezcamos nuestros objetivos de forma razonables que podamos lograr de manera regular, tal vez cosas que podamos hacer fácilmente en el corto plazo. Estos pueden ser proyectos creativos, cosas que hacemos por placer y diversión, o pueden ser proyectos en nuestro hogar, proyectos en torno a nuestra rutina de salud o cosas que hacemos para retribuir a la comunidad.

Con todo ello obtenemos una satisfacción inmediata al hacer y al completar.  Si podemos ayudar a otros a menudo nos hace sentir bien también.

A la hora de establecer nuestros objetivos de vida pueden ser más complejos. ¿Qué queremos lograr en nuestra vida? Cosechar las recompensas nos puede requerir mucha planificación, trabajo y tiempo a largo plazo. Pero crear un plan de vida puede ayudarnos a mantenernos enfocado en el panorama general, especialmente cuando atravesamos tiempos difíciles y nos enfrentamos a desafíos que nos desvían de nuestro camino. Establecer objetivos de vida nos mantiene arraigados en nuestras vidas y nos crea resiliencia al darnos algo que esperar sin importar cuánto difícil nos puede parecer cómo nos trata la vida en un mal momento dado.

Si tomamos la acción. Este punto lo aplicamos tanto a los objetivos que creamos para nosotros mismos como a la hora de tomar medidas decisivas para abordar los problemas que desearíamos que no estuvieran en ese instante en nuestra vida. Lidiar con los problemas y las cuestiones de frente nos permite saber que estamos a cargo y que controlamos incluso la situación más difícil, independientemente del resultado. Al tomar medidas, sabemos que somos capaces de hacer algo para solucionar y mitigar el problema. A la hora de avanzar en lo que respecta a la acción nos permite realizar incluso la tarea más pequeña y, finalmente, cada una de estas pequeñas tareas las sumamos a la realización de una tarea mucho más grande para poderla terminar.

La alternativa es preocuparnos, lo que nos hace que podamos lograr poco o nada.

Seamos optimistas. Todo cambia. El péndulo oscila de un lado a otro. Hay momentos en que las cosas se ven grises, oscuras, sombrías y otras cuando las cosas las vemos soleadas y rosadas. Incluso en medio de tiempos difíciles, podemos ver cosas que son buenas y cosas que nos toca tener que esperar. Mantenernos esperanzados nos mantiene moviéndonos en una dirección positiva. Algunas cosas funcionarán a nuestro favor, mientras que otras no. Pero incluso cuando las cosas no van a nuestra manera, cuando tenemos la oportunidad de mirar hacia atrás en un momento difícil de nuestra vida, podemos descubrir que lo que no funcionó de la manera que deseábamos, nos llevó a un lugar diferente. Tal vez uno mejor, y tal vez aprendimos algo sobre nosotros que no sabías.

Tengamos sentido del humor. No todo tenemos que tomárnoslo  cómo si todo fuera en serio, incluso cuando estamos delante de algo “grave”, que saquemos algo de humor es muy bueno, positivo, incluso en el peor momento, nos puede dar energía para seguir adelante. El humor nos ayuda a relajarnos, a veces olvidando por un momento lo que nos molesta tanto. El humor también nos proporciona un contrapeso necesario a la seriedad de las circunstancias. Dejemos de caminar de un modo que creemos que deberíamos coincidir con los desafíos que estamos atravesando.

Desarrollamos unas fuertes conexiones personales. Una red social comprometida nos puede permitir a obtener el apoyo que necesitamos para superar los desafíos de la propia vida. Tener personas con las que podemos confiar,  atentas a nuestro alrededor que nos escuchen y quizás nos aconsejen nos ayudará a quitarnos la carga de encima para que dejemos de sentirnos solo. Las personas que son sus partidarios y defensores, las personas que lo animan, lo ayudan a criarlo, nos dan la tranquilidad y la fortaleza, nos  ayudan a aumentar nuestra capacidad de recuperación, especialmente durante los momentos más duros y difíciles.

Cuidémonos mucho. Cuando estamos estresados, preocupados y ansiosos, la tendencia a descuidarnos puede ser fácilmente el caso. Por el contrario, es esencial que continuemos cuidándonos de nosotros mismos y de nuestro propio bienestar lo mejor que podamos, si no ¿quién cuida del cuidador? Cuidar de nuestro cuerpo y mente nos mantiene fuerte y en mejores condiciones para dirigirnos y manejarnos en los tiempos difíciles y desafíos en los que nos podemos encontrar. Cualquier cosa que nos de energía o nos nutra podemos practicarlo de forma regular. Tomemos el tiempo para hacer las cosas para apoyar, alimentar nuestro cuerpo y alma.

“Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas”. Louise Hay

 

Podemos contactar  aquí o en LinkedIn.

Gracias por leer,  por compartir.

By  Ricard Lloria  @Rlloria

Bibliografía para poder realizar esta entrada, un poco más y se me pasa la entrada del mes:

Fleming, John; Ledogar, Robert J (octubre de 2008). «Resilience, an Evolving Concept: A Review of Literature Relevant to Aboriginal Research» [Resiliencia, un concepto en evolución: revisión de la literatura relevante sobre la investigación aborigen]. Pimatisiwin (en inglés) 6 (2): 7-23. PMID 20963184. Consultado el 31 de enero de 2017.

Cyrulnik, Boris. (2010). La resiliencia: estado de la cuestión. La resiliencia: resistir y rehacerse. Editorial Gedisa. pp.17-27.

Martínez, I. & Vásquez, A. (2006). La resiliencia. La resiliencia invisible. Infancia, inclusión social y tutores de vida. Editorial Gedisa. 1ra. Ed. Pp 30-31

Kotliarenco, María Angélica; Cáceres, Irma; Fontecilla, Marcelo (julio de 1997). Estado de Arte en Resiliencia. Organización Panamericana de la Salud. Consultado el 31 de enero de 2017.

Werner, Emmy E (junio de 1995). «Resilience in Development» [Resiliencia en el desarrollo]. Current Directions in Psychological Science (en inglés) (Sage Publications, Inc) 4 (3): 81-85. doi:10.1111/1467-8721.ep10772327. Consultado el 31 de enero de 2017.

Asociacion Americana de Psicologia. (2018) El camino hacia la resiliencia.

CBS News. Video: Psicóloga Meg Jay sobre resiliencia y superación de la adversidad. Recuperado el 8 de marzo de 2018

Centro de Investigación de Resiliencia. Un modelo multidimensional de resiliencia. Recuperado el 7 de marzo de 2018

Wu, G. y col. (2013) Comprender la resiliencia. Frontiers in Behavioral Neuroscience. 7 (10), 1 – 15

Libro de Daniel Goleman y Richard J. Davidson: Altered Traits. Science Reveals how Meditation Changes your Mind, Brain and Body’.

Meditación y mindfulness para aumentar la resiliencia, desde la neurociencia con NeuroQuotient

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Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.

5 comentarios en “Desarrollando y construyendo nuestra resiliencia.”

  1. ¡Ricard gracias por compartir este post! Espero mejorar mi resiliencia gracias a la lectura del mismo. Cada día aprendemos un poco de los demás y de nosotros mismos: con optimismo, sentido del humor, buenas relaciones sociales, ayudando y compartiendo (conocimiento, emociones, afecto… ) nos hacemos más resilentes. Hoy he aprendido de tí. ¡GRACIAS Ricard! Está muy documentado, es ameno y el vídeo musical del final es genial. ¿Qué más se puede pedir? 😀 ¡Un fuerte abrazo!

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    1. Josep, muchas gracias por tu comentario, muchas gracias a ti por acompañarnos en las redes siempre, exacto “Cada día aprendemos un poco de los demás y de nosotros mismos: con optimismo, sentido del humor, buenas relaciones sociales, ayudando y compartiendo (conocimiento, emociones, afecto… ) nos hacemos más resilentes. ” . Me alegra que te haya gustado el “video musical” Un fuerte abrazo. Ricard

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