¿Sabemos dirigir y lidiar la negatividad en el trabajo? ¿Estamos matando el rendimiento en nuestra organización y, o equipo?

¿Sabemos dirigir y lidiar la negatividad en el trabajo? ¿Estamos matando el rendimiento en nuestra organización y, o equipo?

¿Sabemos dirigir y lidiar la negatividad en el trabajo? ¿Estamos matando el rendimiento en nuestra organización y, o equipo?

Si hubiera una pregunta que podríamos hacernos en voz alta, en lanzarnos al aire, al espacio  profundo, «¿Sabemos dirigir y lidiar la negatividad en el trabajo? ¿Estamos matando el rendimiento en nuestra organización y, o equipo?» La misma pregunta podría que nos encontráramos con muchas respuestas diferentes.

Cuando las personas priorizamos nuestras propias necesidades, beneficios y ganancias a expensas de los demás, nuestro sentido de relación disminuye y aumentan tanto la competencia dentro del equipo como incrementa la sospecha interpersonal entre los miembros del equipo, empresa, organización.

Mira cada día como una oportunidad para invertir en la vida. Una oportunidad para compartir tu experiencia con alguien más. Cada día es una oportunidad de crear “milagros” en la vida de los demás. – Jim Rohn

Los autores L. Chen, X. Liang, Y. Pei, en The periodic solutions of the impulsive state feedback dynamical system, Commun. Math. Biol. Neurosci., 2018 (2018), Article ID 14 nos revelan que las personas que perciben a sus gerentes principalmente como orientados hacia sí mismos experimentan más emociones negativas y es menos probable que hablen positivamente sobre la organización con compañeros del sector, de la misma organización, amigos y familiares. También tienden a tener mayores intenciones de rotación.

Por el contrario, las personas que ven a sus responsables, líderes, gerentes muy interesados en las necesidades y el bienestar de los empleados, al menos tanto o más que sus propias necesidades personales, estadísticamente pueden tener muchas más probabilidades de:

En otras palabras, un gerente que está orientado a los demás fomenta el tipo de comportamiento e intenciones que ayudan a las organizaciones, empresas, equipos a prosperar.

Entonces, ¿qué podemos hacer para generar mejor voluntad entre los miembros del equipo y ayudar a lanzar a la mejora de nuestra productividad? ¿Sabemos dirigir la negatividad en el trabajo? ¿Estamos matando el rendimiento en nuestra organización y, o equipo?

Dejemos de usar la frase “del yo para todo”.

Cuando escuchamos a otras personas usar la frase, compartamos los beneficios, la información, los beneficios comerciales y personales para poder estar más orientado a los demás que a nosotros mismos.

Citamos las informaciones, investigaciones más recientes tan a menudo como podamos, porque las personas querrán saber que tenemos pruebas sólidas para nuestro nuevo punto de vista.

Si trabajamos juntos de manera efectiva es una competencia clave en el entorno laboral actual. Esperamos que nosotros y todos nuestros compañeros, colaboradores disfruten juntos de la consecución de objetivos, resultados y demás, causando así un ambiente por decirlo de una manera de “relativa felicidad”, junto a los éxitos compartidos.

Dirijamos la negatividad en el trabajo.

“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y poder para elegir una respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra felicidad”. –  Viktor E. Frankl.

Esta cita, atribuida con mayor frecuencia a Viktor E. Frankl, sobreviviente del Holocausto y autor de “El hombre en busca de sentido”. Tiene una respuesta a la gestión de la negatividad en el lugar de trabajo. Pero primero, podríamos ser claros acerca de los pensamientos y emociones negativas.

Está bien  que a veces sintamos ira, preocupación y tristeza. Está bien que estemos enojados. Está bien enfadarnos. Todos experimentamos un espectro de sentimientos a lo largo del día. Es normal. Además, cuanto más aplastamos las emociones negativas, más aparecen. Pero podríamos aprender a responder cuando queremos aferrarnos a esas emociones negativas.

El primer paso es que podamos reconocer que todos sentimos y tenemos grandes sentimientos, luego que podamos sentir compasión por uno mismo cuando los tengamos y, finalmente, por los demás cuando la tengan, es decir, asertividad y empatía.

Reconozcamos si tenemos tendencias negativas.

Todos tenemos tendencias negativas naturales y patrones de pensamiento. Así que intentemos de dejarnos de castigar, o al menos tratemos de no hacerlo. Como bien hemos comentado en alguna ocasión el 98% de nuestros pensamientos inconscientes por milésimas de segundo, por segundos son negativos Reconozcamos estas inclinaciones e intentemos contenernos antes de entrar en nuestro remolino habitual de perdición. Creo que podríamos decir que sabemos de lo que estamos hablando, cómo vemos todo esto. Quizás podríamos ser una de las personas de los que podemos identificar lo que está mal antes de reconocer lo que va bien. Tal vez quizás es porque nos guste desahogarnos, a veces, incluso mucho. O, si somos que nos ponemos a la defensiva cuando recibimos comentarios y lo vemos como una crítica.

Estas reacciones instintivas pueden pasar completamente desapercibidas para nosotros porque son hábitos e impulsos arraigados, comportamientos aprendidos que adquirimos mucho antes de que fuéramos adultos funcionales.

La clave es reconocer un sentimiento y luego identificar si nuestra reacción será útil o no. Obviamente, queremos dejar de actuar negativamente o hacer algo que sea hiriente. Pero a veces nuestra tendencia natural hace exactamente esto.

Ejemplos podrían ser muchos. Hace tiempo vi como una persona proporcionaba información sobre un documento de estrategia que había escrito a todo un grupo de personas. Los comentarios eran todo de contras, negativos, casi que lo dejaron por poco útiles. En lugar de descartarlos como un reflejo de los propios problemas de la persona, se sintió activado y desatado. Se sentía molesta y quería que otros sintieran toda su irritación y validaran la frustración. Así que inmediatamente envió un email y llamó a un par o tres de compañeros  más cercanos y empezó a quejarse. Todo esto provocaba que la persona se distrajera del tema en cuestión y sin darse cuenta se envolviera en un ciclo negativo de juicios y quejas. Y aunque los compañeros pudieran llegar a entenderlo y a empatizar, si no que  sin darse cuenta dejó que se desarrollara con los compañeros de equipo y realmente creó por un instante un ambiente de trabajo negativo. Al final lo que si valió la pena que recibió una retroalimentación honesta, que formó parte del aprendizaje.

Dejemos aparte los chismes, cotilleos dentro de “la oficina”.

Podríamos seguir casi con una regla de oro. Si escuchamos a alguien hablar negativamente sobre alguien o algo más, intentamos de querer participar ni compartir la supuesta “historia jugosa propia”, el chisme, el cotilleo. Pero podemos hacerlo. Simpatizamos y probablemente continuemos habilitando la fábrica de rumores. ¿Por qué? Los chismes son una forma más fácil de procesar nuestros sentimientos.

Realmente, el mejor curso de acción es dejar de participar o cambiar de tema. Podemos tener  más empatía y asertividad por aquellos que están en el centro de lo sucedido. Todos estamos tratando de hacer lo mejor que podemos con la información que se nos presenta en cada  momento.

Podríamos decir “Adiós” a la positividad tóxica.

La positividad tóxica es tan mala como los cotilleros y chismes. La podemos utilizar para pasar por alto cualquier verdad desagradable en el lugar de trabajo. Rara vez, cuando oímos, los comentarios tales como «podría ser peor» o «no te estreses» o «mira el lado positivo» son útiles para la persona que está teniendo un mal día, por cualquier motivo justificado o injustificado.

Nos podemos sentir con pensamientos positivos tóxicos cuando acumulamos demasiada energía que nos mantiene como encendidos, esta situación emocional nos puede provocar que los sentimientos de la otra persona dejaran de importar o dejaran de ser apropiados.

Al igual que con los cotilleos, chismes, nuestra posible respuesta puede ser nuestra empatía y compasión, asertividad. ¿Cómo mostramos empatía y entendimiento? Escuchando con la intención de comprender, validando interiormente las emociones fuertes y para poder ofrecer  apoyo, incluso si es solo prestando nuestro oído.

Podríamos voltear la parte negativa.

Con una persona muy cercana a mí, los dos trabajamos juntos. Usábamos una técnica para redirigir y reconducir la negatividad para que los dos pudiéramos ayudarnos mutuamente a compartir sentimientos o emociones fuertes en situaciones de estrés, negativas, etc. pero también todo ellos nos ayudaban a obtener un impulso para seguir hacia adelante. Si esta persona llama para expresar sus quejas, en ese instante nos preguntábamos: ¿Con quién quieres hablar? Con la parte profesional o la parte personal, de amistad.

Podemos utilizar esta técnica con las personas que compartimos nuestro día laboral, creando vínculos de confianza. Podemos utilizar muchas técnicas, como si en cada momento, según la problemática o nuestro estado emocional cambiáramos de “traje” diferente según nuestras necesidades. De esta manera, podremos desempeñar el papel correspondiente, ya sea como compañero, responsable o simplemente prestar atención plena, activa y amistosa. El poder compartir nuestros sentimientos y luego hacer un plan choque, nos puede significar que seamos más directos, con el fin de ir trabajando nuestra inteligencia emocional, nuestras emociones, canalizar las partes negativas que puedan ser objeto de nuestra posible “irritación” o mal estar.

Podríamos encontrar una válvula de escape, una saludable, que nos ayude al final del día o semana.

Muchas personas en algún momento sentimos que el trabajo podría llegar a ser como una «olla a presión» por una buena razón: todos necesitamos una válvula de escape. Pero necesitamos encontrar algo que nos ayude a  funcionar para nuestra forma de ser, partiendo que siempre todos somos diferentes, algunos somos parecidos pero diferentes. Tal vez ya sea escribir un diario, hacer ejercicio o meditación, escuchar música, leer, lo que sea que nos  ayude a procesar los sentimientos. Pero posiblemente podamos tener cuidado. Si desplazamos la fatalidad, los comentarios negativos, los cotilleos, los propios chismes, la positividad tóxica y otros hábitos nefastos que nos pueden causar causan más lesione a largo plazo, por aplazamiento, dejando de enfrentarnos a los mismos, aunque nos pueden parecer válvulas de escape efectivas, pero claramente solo perpetúan el ciclo negativo en nosotros y en los demás.

Sabemos dirigir y lidiar la negatividad en el trabajo. Estamos matando el rendimiento en nuestra organización y, o equipo-

Podríamos configurar el tono de nuestro mensaje comunicativo hacía las personas de nuestro alrededor.

Los líderes normalmente son las personas que tienen más influencia de lo que podemos llegar a creer. Podríamos considerar por ejemplo, que si tenemos que una mala relación con un responsable directo o indirecto, puede ser la causa y la razón principal por la que las personas dejan un trabajo. Podríamos darle la vuelta a esta dinámica preguntando a las personas cómo les va, qué problemas tienen o se encuentran, a cuáles se enfrentan, cuál es el mayor desafío que se encuentran en este instante, con la finalidad de comprender y empatizar.

Igual de importante, puedes ser que el hecho de establecer el tono en nuestras conversaciones. En lugar de enfocarnos en lo negativo, podemos preguntarles a la personas por los objetivos, ganancias, premios que están consiguiendo en la última semana. Hace poco tiempo atrás les pregunté a varias personas cuál había sido su mejor día de trabajo en los últimos seis meses.

El simple hecho de preguntar, cambiaron las sonrisas comenzaron a aparecer en cada rostro. Pensemos que en esta ocasión sus pensamientos emocionales, estaban en un momento de trabajo duro y de estrés. El hecho de compartir nuestras experiencias, nos provocó que  la naturaleza de la conversación cambiase por completo.

Podríamos empezar siendo nosotros un ejemplo, por insignificante que sea nuestra acción.

Los pequeños cambios son poderosos (Capità Enciam) ;_)

El trabajo de un líder es administrar la energía en el lugar de trabajo. Si hay negatividad en todas partes, observemos, reconozcamos nuestro papel en la creación o perpetuación del  entorno en el que estamos trabajando, compartiendo y tomemos una decisión consciente de hacer algo diferente. Podemos aceptar el cambio, al menos probar, para ver si funciona o deja de funcionar, solo el paso del tiempo nos dará el resultado.

Es una actitud poco realista pensar que todos los días van a ser como si viviéramos con “unicornios” y  dentro de “arcoíris”. Solo podemos hacer nuestro mejor esfuerzo para ser más conscientes de los patrones negativos que vamos teniendo. Craig Weber (Influence in action: How to build Your Conversational capacity, do meaningful work, and make a powerful difference) lo llama «Atrápalo, nómbrelo, domestíquelo». Mientras tanto, “Atrapa a la gente haciendo las cosas bien”, como diría en «Bien Hecho (Whale Done)» Ken Blanchard. Celebremos las pequeñas victorias. Celebremos cuando las cosas van bien. Y poco a poco, podremos cambiar el ambiente.

Todo ello lo podríamos remontar a la cita de :

“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y poder para elegir una respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra felicidad”. – Viktor Frankl

Tenemos una opción. ¿Queremos derribar a la gente o levantarla? ¿Queremos compartir los últimos cotilleos o simplemente seguir con nuestro día? Todos compartimos las emociones negativas, pero un entorno negativo no tiene por qué serlo. Tenemos el poder de crear más experiencias compartidas que sean positivas. Se trata de poder afirmar nuestra libertad y recordar que tenemos una opción en nuestra respuesta, para luego elegir el camino que conduce a nuestro crecimiento y felicidad. Pero podemos tener en cuenta que el camino tendrá sus piedras, sus bajadas y subidas, sus momentos débiles y los momentos fuertes, pero este siempre estará en plena evolución y cambio.

“No es solamente como cambias tu paradigma, sino cómo haces para tu organización cambie contigo”. – Jay Elliot

Y todo lo que hemos leído puede fallar si las personas fallamos, por mucho que lo expliquemos o lo hagamos,  si durante el trayecto perdemos las maneras y las formas en el trabajo, si dejamos de usar la auto-aceptación para aprender del pasado. 

Podemos contactar  aquí o en LinkedIn.

Gracias por leer,  por compartir.

By  Ricard Lloria  @Rlloria

Bibliografía para hacer esta entrada:

Photo credit :  Faro de cromaconceptovisual  en Pixabay

Photo credit: Jirafa de AlexandraAlta en Pixabay

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