El Email no es la respuesta, el WhatsApp, ni Line, ni Telegram tampoco.

El Email no es la respuesta, el WhatsApp, ni Line, ni Telegram tampoco.

El Email no es la respuesta, el WhatsApp, ni Line, ni Telegram tampoco.

Volviendo a una anterior entrada, que titulamos  el “Email no es la respuesta”, vemos que los mensajes de WhatsApp ni Line ni Telegram tampoco lo son etc.

«Al final del camino de la vida, no te preguntarán «que tienes», sino «quien eres»¿Cuál será tu respuesta?». René Juan Trossero

Pensando en muchas situaciones que vivimos cada día, que hemos vivido incluso antes, ¿Cuántas veces hemos respondido un mensaje con un “te llamo luego, o te llamo tal día”?, al final ni una cosa ni la otra. Retomando de nuevo a otro antiguo post que titulábamos Mantente conectado ¿Pero sabes cómo gestionarlo?.

¿Vemos lo que decimos? Nosotros estamos atrapados en nuestras vidas, en nuestro escritorio, en nuestra oficina, en el tren, en nuestra casa, durante la cena… responder al teléfono por escrito, por WhatsApp, por Line, por Telegram por correo electrónico.

Hace unos meses, semanas, días con varias personas que habían perdido un familiar directo, cómo consecuencia de la pandemia u otras degeneraciones de diferentes enfermedades, procedí de diferentes maneras, para ponerme en contacto, ya que cómo yo, recientemente también había perdido un familiar directo, incluso la forma en comunicar tal pérdida se produjo mediante canal de comunicación escrito, en vez de la llamada de teléfono, que normalmente en tiempos remotos, hubiéramos realizado, si más no, para comunicar a los más próximos. Finalmente, por A o por B, con algunos la comunicación ya que presencial a veces es imposible o por situación geográfica aún es más imposible, al menos el poder hablar por teléfono, aunque fuera para apoyar a la persona telemáticamente, eso incluye una video conferencia, si de llamada dejamos de disponer. La pregunta que nos podemos hacer, ¿es normal comunicar a tus más allegados vía escrito, cierta pérdida de un familiar directo?, ¿en qué punto perdimos la comunicación oral?

Cuando muchas veces con una simple llamada aunque fueran 10 minutos terminaríamos antes para decirnos el mensaje que mandamos por las diferentes vías de comunicación. Recientemente rescataba un artículo de la biblioteca Scoop It, qué se titulaba así “Ignoring bad news How behavioral factors influence us to sugarcoat or avoid negative messages” (PDF) por Mark Cotteleer y Timothy Murphy de Deloitte Services LP, dónde nos hablan de la importancia de la comunicación, incluso para dar malas noticias, cómo afrontarlo.

En el estudio Ignoring bad news How behavioral factors influence us to sugarcoat or avoid negative messages” (PDF), nos dan indicadores y usos de cómo dar las malas noticias, este nos sirve cómo punto de encuentro dónde estamos invadidos justo por esto, desde los medios de comunicación, relaciones profesionales, personales etc. Las formas en qué damos la noticia es esencial, para ser más “humanos y personas”, más cercanos, más empáticos.

Toda la vida y en el trabajo, en las organizaciones, mientras que se puede estar produciendo un incendio a nuestro alrededor, nosotros dejamos de darnos cuenta y estamos perdiendo un tiempo valioso, todo por estar atrapados con el realmente importa, en vez de estar pendientes de los “mensajes de textos”. Es realmente muy fácil quedar atrapado, cómo respuesta la teoría del “Perro de Pavlov”, el condicionamiento clásico, también llamado condicionamiento pavloviano, condicionamiento respondiente, modelo estímulo-respuesta o aprendizaje por asociaciones (E-R), es un tipo de aprendizaje asociativo que fue demostrado por primera vez por Iván Pávlov.

La forma más simple de condicionamiento clásico recuerda lo que Aristóteles llamaría la ley de contigüidad. En esencia, el filósofo dijo “Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una traerá la otra a la mente“.

Cuando empezamos a oír el “sonido” de un nuevo mensaje o ver el pequeño destello de luz en su teléfono, nos cuesta de dejar de mirar el dispositivo móvil y por consecuencia muchas veces nos volvemos a conectar para responder.

Aquí es un secreto para “Romper el Ciclo”. Dadas las circunstancias, dónde si antes a veces era difícil el tener relaciones sociales, por falta de tiempo a o por motivos diversos, si procrastinábamos nuestras llamadas y sólo mandábamos, mandamos mensajes de texto, ¿cómo vamos a romper con los círculos viciosos? ¿Cómo vamos al menos a buscar unos minutos, unas horas a la semana para comunicarnos de forma oral?

Dijimos que el correo electrónico es ubicuo, pero también lo son los mensajes de WhatsApp, Line, Telegram, Wechat etc. Pero el hecho de ser localizados por todas partes, no significa que debemos estar en todas partes. Por eso es necesario que podamos tener en nuestras mentes bien claro, el cómo, cuándo y por dónde, lo vimos en  “Los 9 hábitos de la productividad en las personas.”, cuando hablamos a la hora de mantenernos productivos, más en estos tiempos que casi dependemos más de estar conectados que de nada.

¿Nos hemos detenido a considerar lo que dependemos de nuestros mensajes, correo electrónico? ¿Cuántos mensajes escritos enviamos y recibimos?

Los estudios nos demuestran que una falta crónica de tranquilidad actúa sobre el sistema nervioso, interfiriendo con el sueño, la capacidad de concentración, provocando impaciencia y suprimiendo la inmunidad. El ruido debilita nuestras fortalezas. Nunca recargamos, reponemos, restauramos. George Prochnik, en The ‘Pursuit Of Silence’ In A World Full of Noise  que nos dice que: “Nunca avanzaremos hacia la creación de un mundo más tranquilo hasta que aprendamos a comprender nuestra historia de amor secreta con el ruido. Parte de lo que tenemos que reconocer es que el ruido es un estimulante convincente. Este ruido puede ser adictivo y agregar tu propio ruido a la mezcla puede convertirse en una forma de ejercer control. Alejarse de toda la estimulación no es fácil, pero se puede hacer».

Cuando nos encontramos atrapados en el bucle desde los “grupos de WhatsApp”, los de los correos electrónicos de los argumentos prolongados, respuestas interminables y malentendidos, es entonces cuando podemos romper el ciclo. El hecho de dejar de contestar, el hecho de hablar con nuestra voz, emitiendo sonidos, dejando de mandar mensajes de voz, que lo que nos provoca es una deshumanización, una dejadez de personalización, el mostrar que el tiempo va en nuestra contra, incluso después de haber estado encerrados por confinamiento, todo así seguimos con muchas pautas, si tomamos una decisión en destinar unos minutos, un tiempo en hablar ya sea de forma presencial, telemáticamente o por teléfono, caminamos es la forma que podamos entablar la comunicación.

Al hacerlo, nosotros encontraremos que las decisiones pasan más rápido. Los malentendidos se reducen, y la confianza se construye. A veces, enviar una respuesta rápida, puede ser que la respuesta nos deja de ser la correcta. Intentemos una conversación real. El escuchar, el estar en silencio, el mostrar nuestra empatía, aprender de nuevo a aprender.

Hace años podíamos pensar que hemos estado tan ocupados permaneciendo conectados que hemos perdido la conexión con las personas de nuestro alrededor, estando ellas a menos de 2 metros de nosotros, en algún momento perdimos la comunicación real, la viva, la que tenemos en frente, y eso nos puede ayudar a reflexionar. A la vez, decidir porqué en esta entrada, había de escribir sobre esto, sobre este comportamiento que hemos tenido y que tenemos las personas, yo me incluyo también que alguna vez me había pesado, pero al menos lo trato de evitar a toda costa.

Sabemos que con las nuevas tecnologías todo está cambiando a ritmos muy vertiginosos. Que se trata de grandes avances en la comunicación que se beneficiarán del mundo. La prueba la tenemos en que en tiempos de pandemia hemos visto cómo todo aquello que se hablaba como “el trabajo del futuro” ha pasado a ser ya casi del pasado.

Bueno, en realidad, no lo es, al menos para muchas personas..

Todos hemos visto a gente en los bares y restaurantes, donde hay una mesa para 4 personas, todos con sus Smartphone, mensajes de texto, Twitter, Facebook, ya no quiero mencionar el FourSquare (para los que no lo conozcáis, es una aplicación de móvil, dónde vas registrando todos tus pasos vía satélite así como lugares dónde has estado, vaya tu GPS personal), y ni uno de ellos estando hablando con una persona que se sienta y está en la misma mesa en el mismo tiempo, lo curioso, es que haber estado meses encerrados, después de verse con las otras personas, en vez de disfrutar de la conversación, del momento ves que siguen las mismas reglas, como si nada hubiera pasado por un momento, cuando antes moríamos por tener a alguien delante con quién hablar, con quién mirar a los ojos, ver su expresión, escuchar la voz etc. Aquí es donde dónde queríamos llegar. Eso sí por la red te puedes enterar de todo y de todo momento.

Cómo hablábamos de la importancia del Silencio: nuestra adaptación y nuestra escucha, en la entrada del mes pasado, la importancia del mismo, para ayudarnos aprender.

Como McDonnell y Elmore (1987) en Educational Evaluation and Policy Analysis han señalado, los seres humanos dejan de estar  predispuestos a seguir instrucciones. Nuestra capacidad y propensión a la libre voluntad, y nuestro interés en la búsqueda de nuestras propias agendas, significa que los mandatos, como las normas y políticas, si se quiere que seamos eficaces, se pueden desarrollar con los procesos de supervisión de cumplimiento en mente.

Otra «víctima» de la vida moderna es el silencio. En medio de la contaminación acústica y las interminables distracciones (muchas de ellas auto infligidas), el silencio se está convirtiendo en una rareza en la vida del siglo XXI.

El silencio real es tan raro que muchas personas ni siquiera pueden tolerarlo. El vacío del silencio podemos llenarlo de sonido para mantenernos alejados de nosotros mismos.

Entonces, para traer más espacios de tranquilidad y descanso a nuestra vida, podríamos considerar hacernos estas tres preguntas:

¿Cuánta tranquilidad existe en nuestras vidas diariamente?

¿Cómo utilizamos el ruido como distracción de nuestros pensamientos y sentimientos? (siendo este último nuestra clave)

¿Cuánto silencio queremos tener en nuestras vidas en el futuro?

Podríamos decir que cada momento tiene su sonido o su falta de sonido, pero el entablar una conversación antes que cientos de mensajes o varios emails, mensajes de voz, nos puede permitir incluso en estos tiempos a sociabilizarnos más de nuevo, más sanamente, y volver a ser más personas humanas. Porqué todos disponemos del mismo tiempo, sólo depende de nosotros y de los que tenemos en nuestro alrededor, que decidamos cómo queremos compartirlo y cuando, lo que si podemos es mirar de alinearnos si los tiempos van inconexos con las personas con las que nos queremos comunicar.

Si algo es urgente, o vale la pena, hablarlo pero desconocemos si no puede hablar, podemos llamar al momento y en caso que no responda, poner un mensaje claro, marcando la importancia y la urgencia, así evitaremos esperas o faltas de respuestas.

«Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe».
Jose Saramag

Podemos contactar  aquí o en LinkedIn.                       

Gracias por leer,  por compartir.

Seguimos aportando.

By  Ricard Lloria  @Rlloria

Bibliografía qué ha ayudado para poder realizar esta entrada.

Ignoring bad news How behavioral factors influence us to sugarcoat or avoid negative messages” (PDF) por Mark Cotteleer y Timothy Murphy de Deloitte Services LP

Perro de Pavlov

Aristóteles en la ley de contigüidad.

George Prochnik, en The ‘Pursuit Of Silence’ In A World Full of Noise 

Photo credit: Imagen de Kankanravee Kanyawath en Pixabay

Photo credit: Imagen de iqbal nuril anwar en Pixabay 

Licencia de Creative Commons

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.

6 comentarios en “El Email no es la respuesta, el WhatsApp, ni Line, ni Telegram tampoco.”

  1. Hay que recuperar el silencio como espacio de reflexión, para elaborar mensajes con contenido y para sorprender. El silencio es una espera que marca el ritmo de la comunicación y en general en la iteracción suele incomodar a las personas que tienen dificultad por la escucha activa.
    Un abrazo Ricard y continua aportando pensamientos, sentimientos, experiencias, opiniones, … que nos inviten a discrepar a compartir a respetar …

    Le gusta a 2 personas

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