Agradezcamos frente a las segundas oportunidades. La vida se trata de irnos encontrando con nosotros mismos.

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“La vida no se trata de encontrarte a ti mismo. La vida es sobre crearte a ti mismo.” George Bernard Shaw

Este post en tiempos de verano, momentos de reflexión, de aprendizajes, tanto personales como profesionales, de distención, de relax, incluso de momentos fáciles o difíciles, pero como bien nos dice la entrada se trata de crear y crecer en nuestras vidas.

Hace apenas unos días, alguien muy allegado, muy apreciado, alguien de quién aprendí y aprendimos mucho, como los valores, la gratitud, el amor, la lealtad, la compañía, la colaboración, nos dejó, hasta su último aliento estabamos allí a su lado, agradeciéndole todo el tiempo que había compartido con nosotros a lo largo de los últimos años, toda esa calor que nos transmitía cada vez que nos veíamos.

Sólo puedo decirle infinitas gracias allá donde estés, “Rest in Peace”, el hueco que nos has dejado, será siempre rellenado por todos los momentos que nos has dado, todos esos momentos que con tu forma de ser, tantas travesuras, momentos de risas, de cariño y amor que nos has dado.

A todo ello, volvíamos de nuevo a  que todo tiene espera, pero a veces hay cosa que más que esperar se presenta. Así fue, esperamos esas horas, con paciencia, con lealtad, con amor, con la máxima gratitud, toda y más de la que habíamos llegado a recibir, pero sabíamos que todo había reciproco ni más ni menos por ninguna de las dos partes.

Podemos ser duros con las personas, con los que nos rodean. Nos damos por vencidos cuando nos equivocamos. A veces, los dejamos, cuando están tratando de levantarse. Rápidamente, muchas veces, tendemos a criticar los pequeños errores. Somos lentos a la hora de perdonar. Nosotros llegamos a ser capaces de ignorar. Lanzamos nuestros mal de ojo. Nosotros excluimos a las personas. Pero todo ¿para qué?, ¿con qué fin?, ¿creemos que somos perfectos?  ¿Creemos que somos positivos o negativos? ¿Somos fuertes? ¿Somos Honestos?

Todos somos culpables a veces, muchas veces, pero el sentido de la culpabilidad nos puede ayudar a aprender para la segunda oportunidad.

Cuando somos rápidos en juzgar, podemos dar un paso atrás y pensar en las segundas oportunidades que nos dan, que damos o que nos dieron. Si estamos agradecidos por nuestras dar o recibir una segunda oportunidad.

Si creemos que no hemos recibido una segunda oportunidad, pensémoslo de nuevo.

Por ejemplo, un nuevo trabajo es una segunda (o tercera) oportunidad de trabajar de mejores maneras y que podamos liderar de una manera más inclusiva, colaborativa y empoderante hacía y para los demás.

Ir a la universidad es una segunda oportunidad para aprender de diferentes maneras.

El que entremos en un nuevo semestre, una nueva etapa puede ser una segunda oportunidad.

El  mudarnos a una nueva ciudad o vecindario es una segunda oportunidad para involucrarnos en una comunidad y conocer a nuestros vecinos, nuevos espacios, nuevas culturas.

Cuando crecemos, es la etapa en que nos brindaron muchas segundas oportunidades que venían de nuestros padres y abuelos.

Unirnos a una nueva comunidad a nivel “espiritual”, de “energía”, es una segunda oportunidad para profundizar y comprender las cosas más allá de la comprensión.

La rehabilitación en cualquier aspecto puede ser nuestra segunda oportunidad.

Leer nuevos libros son segundas oportunidades para obtener una creatividad e inspiración renovada.

El que podamos criar a nuestros hijos e hijas, sobrinos o sobrinas, nietos o nietas, todo está lleno de segundas oportunidades. Para los padres, es una segunda oportunidad para construir mejores relaciones entre padres e hijos. Para los niños, son muchas las posibilidades de encontrar el camino y aprender de las caídas, de los errores.

Nuestra lista de segunda oportunidad crece, si realmente queremos considerar las oportunidades que tenemos para volver a intentarlo. Las segundas oportunidades crean oportunidades de aprendizaje. Solo podríamos estar abiertos a la posibilidad de ser mejores.

En nuestra temporada de agradecimiento, podríamos considerar las segundas oportunidades que se nos han brindado y estar agradecidos por todas ellas.

Las segundas oportunidades son a menudo oportunidades desperdiciadas. Nos comprometemos a aprovechar el inicio renovado, erramos y fallamos, pero del error podemos volver aprender de nuevo.

Solo usamos un tercio de la segunda oportunidad, perdiendo el tiempo para cambiar realmente lo que queremos cambiar, el tiempo pasa para todos por igual, cada día que pasa es un día menos que tenemos.

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Nuestra paciencia se puede acortar, adelgazar y ponemos otra acción a resolver, en lugar de dar una solución u otro camino para una nueva oportunidad renovada. La realidad es que las segundas oportunidades a veces son poco gratuitas. Las segundas oportunidades nos cuestan a cada persona que queremos tener esta segunda o tercera. El coste está en el tiempo de recuperación que podamos emplear para obtenerla. El coste es un fideicomiso, el coste es que podamos tener una mente abierta. Estos costes los evaluaremos entre la persona que da, el donante y la persona que lo va tomar, el tomador,  de cualquiera segunda oportunidad que nos bridan o brindemos.

Los costes de la segunda oportunidad son los que podremos soportar. Las segundas oportunidades son los costes que podremos aprovechar para el crecimiento y así actuar de la mejor forma en un futuro próximo.

Una forma de mostrar gratitud por nuestras segundas oportunidades es dárselas a otros.

Cuando las segundas oportunidades realmente funcionan, provocaremos que luego estas pasen a formar parte del pasado, para encararnos hacía un futuro, mirando el presente. Podremos tener un nuevo tipo de renovación humana en nuestro interior y también en nuestro entorno. En este acto,  lo podremos agradecer y apreciar mucho.

Seamos agradecidos, humildes por el significado de poder tener segundas oportunidades. Démonos segundas oportunidades a otras personas que por diferentes motivos las han perdido.

La precaución de querer dar las segundas oportunidades nos serán pocas.

Para la persona receptora de segundas oportunidades,  si no aprovechamos la segunda oportunidad dada, será un tiempo que nos costará de recuperar. Si mostramos nuestra gratitud utilizándola por completo. Damos vuelta a una nueva hoja, como si de un nuevo libro se tratara que quisiéramos de nuevo escribir o reescribir. Aprovechamos una nueva oportunidad. Sabemos que alguien lo habría podido hacer mejor antes. Hagamos algo más grande que en tiempos anteriores.

Para las personas que damos segundas oportunidades, siempre desconoceremos lo que podrá ocurrir una (y otra vez) de nuevo. Sabemos que nuestro corazón humano dará más que una segunda oportunidad. Otorgamos múltiples segundas oportunidades porque queremos creer en el poder que provocar un cambio positivo puede hacer un gran cambio para alguien que lo necesite. Entendemos que la chispa puede encenderse en cualquier momento, la otra parte tiene la mecha y nosotros el mechero.

Sin embargo, en algún momento, nuestro corazón de entrega nos podemos encontrar que sea pisoteado demasiadas veces. Nos damos cuenta de que el cambio solo puede venir desde adentro, la autoconciencia y la autorreflexión las podemos desarrollar y afianzarnos antes de que una segunda oportunidad pueda realmente florecer para algunos de las personas que las recibamos o las demos.

Uno de los mejores regalos que podemos agradecer es nuestra segunda oportunidad.

Uno de los mejores regalos que podemos dar es una segunda oportunidad.

Si somos agradecidos por las segundas oportunidades tanto si las damos como si las recibimos. Aceptarlas. Darlas. Las usamos para un bien común, todo nos hará crecer y mejorar.

Muchas veces nos podemos llegar hacer preguntas durante nuestros días de trabajo, del tipo: ¿Por qué seleccionamos este presupuesto para mostrarlo a nuestros clientes? Porque creemos que para ser más significativos, nuestras carreras podríamos crearlas y no simplemente encontradas por casualidad, pocas veces la casualidad aparece, la casualidad nos aparece si estamos en el momento y lugar indicado exacto.

Un punto desde el que podemos comenzar es en que nos ayuden o nos  asesoren, que nos acompañen a nivel  profesional y personal es nuestros valores, o que acompañemos, asesoremos y ayudemos a los demás. Llevamos mucho tiempo que nos encontramos que muchas personas de entre 40 y 50 años buscan más sentido en su trabajo, en sus vidas etc… Tratamos de elevar nuestro trabajo más allá de lo que somos capaces de hacer y hacia un trabajo que se pueda conectar con nuestros valores más elevados.

Independientemente en qué nivel avanzado nos encontremos en nuestro camino profesional, personal, nunca es demasiado tarde para comenzar a examinar nuestros valores, para considerar cómo podemos hacer el trabajo que nos parezca más significativo, que nos llene más. Para ayudarnos a comenzar este proceso, podríamos empezar a usar algunas palabras que podríamos asociar con cosas que valoramos mucho tanto a nivel personal como profesional. Elijamos algunas de las frases que, si las tuviéramos y estuvieran más disponibles en nuestro trabajo y en nuestros resultados profesionales, serían lo que más desearíamos:

Nuestra sensación de logro, de querer logra algo.

Querer ayudar a los demás, a nuestro entorno.

Querer y resolver nuestros problemas más complejos.

Querer ganar más dinero.

Querer que queramos aprender y seguir creciendo en todos nuestros niveles profesionales y personales.

Querer que seamos reconocidos por las contribuciones que damos para nuestra comunidad, entorno, organización etc.

Querer tener y estar en un ambiente confortable, es decir en una buena zona de confort.

Querer participar más y con un equipo.

Querer tener u obtener un “status” o estado,  título de lo que sea.

Querernos convertir en un experto de alguna materia especifica.

Querer aumentar nuestra seguridad laboral, el compromiso de la organización para retenernos.

Poder controlar nuestro horario diario.

Querer poder usar nuestra creatividad.

Querer que podamos experimentar el cambio y las diferentes variedades que nos podamos encontrar.

Y un sinfín de cosas más que podríamos ir añadiendo a este listado de muchas cosas que podríamos querer o necesitar.

Tete - c

 

Gracias “Tete” porqué supiste devolvernos con creces la segunda oportunidad que la vida te dio, el día que apareciste en nuestras vidas, lo cambiaste todo, y nosotros cambiamos contigo, gracias por todo el amor que se multiplicó por dos, por tres, por cuatro, hasta el infinito y más allá. In memoriam, “Rest in Peace”.

 

 

“El límite de tu comprensión actual no es el límite de tus posibilidades.”
Guy Finley

Gracias por leer,  por compartir.

Seguimos aportando.

By  Ricard Lloria  @Rlloria

Photo credit:  Pixabay Sunset At The Village – by Curriculum_Photografia

Pixabay Café – by analogicus

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.

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